Sin embargo, antes de ver si pudiera haber un cambio o no, nos gustaría ver por qué se pueden generar cambios en la tasa de referencia.

En cuanto a temas de política monetaria e inflación, el Banco de México utiliza las herramientas disponibles para influir sobre las tasas de interés y tratar de anclar las expectativas inflacionarias dentro del país, las cuales tienen como tasa objetivo un tres por ciento de inflación anual, con un rango natural de movimiento del más/menos uno por ciento. Adicionalmente, el uso de algunas herramientas por parte de Banxico, ayudan a suavizar el comportamiento del tipo de cambio (MXN/USD), sin que este tenga un objetivo en la determinación de un tipo de cambio especifico, ya que nuestra moneda cuenta con un tipo de cambio flexible o flotante.

Lo que es un foco de preocupación es que un tipo de cambio elevado puede generar presiones inflacionarias, al poder tener un pass-through en los productos que se consumen y forman parte de la canasta del índice nacional de precios al consumidor.

Hay que tener en mente que el tipo de cambio tuvo movimientos importantes durante el año pasado, donde si vemos los datos históricos, se cerró el 2015 con una cotización del dólar en P$17.24, mientras que en el 2016 cerro en P$20.79, mostrando una depreciación anual del 20.54%.

El tipo de cambio presentaba un pequeña recuperación y cotizaba alrededor de los P$20.60 por dólar (una apreciación de casi el 1% vs inicios de año); sin embargo, las expectativas de inflación publicadas por el Banco de México en la Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado de Enero, muestra que la inflación general estimada aumento a 5.24% de un 4.13% en diciembre, con un cambio en inflación subyacente del 3.86% al 4.21%, durante el mismo periodo.

Estos cambios fueron impactados en gran medida por los cambios en los precios de los combustibles que se dieron a principios de años, si observamos los resultados del INPC durante la primera quincena del 2017, vemos que se registró un incremento de 1.51%, así como una tasa anual de 4.78 por ciento.

Esto lo podemos desglosar de la siguiente manera, la variación quincenal en el índice de precios subyacente fue de 0.37%, ubicando la tasa anual en 3.72%; sin embargo, el índice de precios no subyacente aumento 5.03%, dando como resultado una tasa anual del 8.02%. Para entender este punto, en la inflación subyacente tenemos mercancías y servicios, mientas que en la no subyacente tenemos los productos agropecuarios y los energéticos. En este último grupo fue donde se presentó la variación anual más importante siendo del 16.53 por ciento.

Es por esto que el día de mañana podríamos estar viendo un movimiento por parte del Banco de México en la Tasa de Interés Interbancaria. Si vemos el comportamiento de los movimientos durante el 2016, cada movimiento en donde se incrementó la tasa de referencia, este se hizo en 50 puntos base.

En el 2016 se realizaron cinco aumentos, en donde el primer aumento dio durante el mes de Febrero, dejando la tasa en 3.75%, mientras que el último se dio el pasado 15 de diciembre, de igual manera por 50 puntos base, cerrando la tasa en 5.75%.

Hay que destacar que la junta de gobierno se encuentra siguiendo de manera constante y de cerca todos los determinantes de la inflación, las expectativas de esta para el mediano y largo plazo, así como los movimientos de la cotización del dólar en pesos mexicanos y las políticas fiscales que se planean realizar por la nueva administración de los Estados Unidos.

Por el momento estaremos al pendiente de los impactos que se generen de las decisiones del Banco de México en la valuación de los diferentes instrumentos de inversión, incluyendo, el tipo de cambio.

*Juan F. Rich Rena es director Ejecutivo Análisis en Interacciones Casa de Bolsa.