Los mismos inversionistas que han celebrado el hundimiento del precio del petróleo podrían verse salpicados por los efectos derivados de la avalancha de ventas que tendrán que realizar los países más afectados por este desplome.

La caída del precio del crudo a niveles inéditos desde el año 2003, por debajo incluso de los 28 dólares, descuadrará los presupuestos y los balances de los países productores de petróleo.

A la hora de cuantificar este impacto, los analistas de JPMorgan toman como referencia los 31 dólares de precio medio del crudo en lo que va de año (frente a los 53 dólares de 2015), y sostienen que si se mantuviera en este nivel en el conjunto de 2016, los países productores verían desplomarse sus ingresos por esta partida en cerca de 300,000 millones de dólares, unos 275,000 millones de euros.

Como respuesta, estos países se verán obligados a deshacer buena parte de las inversiones que han acumulado en los últimos años, aprovechando la mayor bonanza en los precios energéticos. El resultado será una avalancha de desinversiones que, desde JPMorgan, estiman en unos 240,000 millones de dólares (unos 220,000 millones de euros) sólo en 2016.

Los mercados de deuda y renta variable serían los mayores damnificados. El banco estadounidense cifra en 75,000 millones de dólares (unos 69,000 millones de euros) las posibles desinversiones en Bolsa, y elevan esta cuantía hasta los 110,000 millones de dólares (unos 101,000 millones de euros) en el caso de la renta fija. Estas ventas, añade, superarían drásticamente las realizadas en 2015, estimadas en 10,000 y 45,000 millones de dólares, respectivamente.

Las desinversiones se materializarán a través de las ventas de los fondos soberanos de los países productores de petróleo, así como por la salida de activos en las millonarias reservas de divisas extranjeras que acumularon en ejercicios precedentes.

Pero las desinversiones no se limitarán a los mercados de renta variable y renta fija. Los analistas de JPMorgan calculan que los países productores de petróleo sacrificarán otros 55,000 millones de dólares (unos 50,000 millones de euros) en reservas de liquidez, en inversiones de capital riesgo y en activos inmobiliarios.

Estos 55,000 millones de dólares, sumados a los 185,000 en ventas de acciones y bonos, no serán suficientes aún para cuadrar sus balances. De ahí que, según JPMorgan, los países productores podrían emitir cerca de 20,000 millones de dólares (unos 18,300 millones de euros) en deuda.

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