Las ambiciones de China para fortalecer su moneda no cesan. A finales de marzo, la segunda economía más importante del mundo abrió su mercado para negociar contratos futuros de petróleo denominados en su moneda renminbi, mejor conocida como yuan. Lo anterior es una señal de alerta para el dólar y su dominio en el mercado petrolero (petrodólares).

“El hecho de que China haya lanzado un contrato de petroyuanes es con la intención muy clara de tener menor dependencia sobre la moneda de Estados Unidos (dólar) y que tenga mayor fortaleza y capacidad de negociación en el precio del energético en el mercado”, dijo Alfonso García Araneda, director general de GAMAA Derivados, miembro fundador del Mercado Mexicano de Derivados.

Un contrato de futuro es un acuerdo entre dos partes que se comprometen, en una fecha futura establecida y a un precio determinado, a intercambiar un activo; éste puede ser físico, financiero, inmobiliario o de materia prima, explicó BBVA en un análisis.

La jornada inaugural de los petroyuanes —el 26 de marzo— no pasó inadvertida; más de 62 millones de barriles de petróleo negociados a través de 62,000 contratos, con un valor aproximado a 27,000 millones de yuanes (poco más de 4,300 millones de dólares). La actividad de los petroyuanes tiene lugar en la Bolsa Internacional de Energía de Shanghai.

La importancia del gigante asiático en materia petrolera no es reciente. China se convirtió el año pasado en el primer consumidor de oro negro del mundo, con más de 12 millones de barriles consumidos por día.

“China lo que quiere es negociar (...) y busca potencializar el yuan como una divisa de reserva de mayor uso; quiere consolidar a su moneda en el mercado internacional”, explicó Guillermo Barba, editor de Top Money Report, boletín de análisis económico y financiero.

Uno de los logros que tuvo China para apuntalar al renminbi sucedió en octubre del 2015. En aquella fecha, el Fondo Monetario Internacional (FMI) incorporó al yuan en la cesta de monedas que componen derechos especiales de giro (DEG).

El DEG es un activo de reserva internacional creado por el FMI para complementar las reservas oficiales de los países miembros. El yuan se unió al dólar de Estados Unidos, euro, yen japonés y libra esterlina británica.

En su momento, el FMI dijo que la incorporación del yuan era “un reconocimiento del progreso de las reformas de los sistemas monetario, cambiario y financiero de China y de los avances en la liberalización, integración y mejora de la infraestructura de los mercados financieros del país”.

Los retos

China ya dio el primer paso con los petroyuanes, ahora deberá atraer a los grandes fondos de pensiones para darle volumen de operación y liquidez a su mercado, con ello, volverán al instrumento atractivo y será un precio de referencia en el mercado energético a nivel global, detalló García Araneda.

A la fecha, hay 17,454 contratos de interés abierto de petroyuanes; 96% están concentrados para entregas en septiembre del 2018. El interés abierto es el número total de contratos pendientes de ser liquidados.

Lo anterior es significativamente menor si se compara con el volumen de futuros de petróleo en la Bolsa de Valores de Nueva York (NYMEX, por su sigla en inglés). Tan sólo para mayo del 2018, hay 156,496 contratos de interés abierto. En total, existen 2 millones 605,000 en dicha Bolsa.

La diferencia de tiempo operando entre los petroyuanes en la Bolsa Internacional de Energía de Shanghai y los futuros de petróleo en el NYMEX (que forma parte del grupo CME) es notoria.

Los petroyuanes iniciaron operación el 26 de marzo de este año (poco menos de un mes), mientras que el primer futuro de petróleo se vendió el 30 de marzo de 1983.

“Sin lugar a dudas, habrá competencia en el mercado petrolero, aunque será muy paulatino”, dijo Guillermo Barba.

“El contrato de petróleo denominado en yuanes a la larga va a golpear la hegemonía del petrodólar y no es un cambio de timón liviano en la conducción del mundo”, explicó en una columna Antonio Ochoa, vicepresidente para América Latina en RJ O’Brien.

Más allá

China es clave en la economía global. Además de ser la segunda potencia mundial y el principal consumidor de petróleo, hierro, plomo, acero, cobre, entre otras materias primas, sus planes y estrategia van más allá.

El país asiático tiene proyectos como Made in China 2025 e IA 2030, que aspiran a lograr la superioridad tecnológica del país, y para ello se requiere un contexto mundial tranquilo, dijo Didier Saint-Georges, director general de Carmignac.


mario.calixto@eleconomista.mx