Antes de terminar el primer mes del 2020, Petróleos Mexicanos (Pemex) colocó deuda en el mercado internacional.

La empresa productiva del Estado mexicano solicitó a los inversionistas en el extranjero 5,000 millones de dólares, y le ofrecieron prestarle 25,000 millones de dólares.

Pemex colocó dos bonos, uno por 2,500 millones de dólares a 11 años, con una tasa de interés de 5.95%, y otro papel por 2,500 millones de dólares a 40 años, con una tasa de 6.95%, que es 10 años más larga que la que tenían a 30 años.

Los agentes colocadores fueron BBVA, BNP Paribas, JPMorgan Chase, Morgan Stanley, Mitsubishi UFJ Financial Group, Bank of Nova Scotia y Sumitomo Mitsui Financial Group, entre otros.

La demanda fue por parte de inversionistas de América Latina, Europa y Estados Unidos, principalmente.

En diciembre pasado, Pemex regresó al mercado de deuda mexicano, después de tres años de ausencia, y colocó 5,000 millones de pesos.

En el documento sobre la operación, que liberó Pemex, se indicó que las ofertas que ha comenzado por separado “para comprar en efectivo concluirán el próximo 28 de enero a las 5:00 de la tarde, hora de Nueva York”.

Pemex contrató a nueve instituciones financieras para promover la venta de títulos de deuda.

Ayuda del gobierno federal

En el 2019, el gobierno federal realizó aportaciones de capital social por aproximadamente 6,200 millones de dólares a Pemex, que uso para reducir su endeudamiento general y mejorar su perfil financiero. Hasta septiembre del 2019, la deuda total de Pemex fue de 99,600 millones de dólares. Esto representa una disminución de 6.1% respecto a 105,800 millones de dólares que debía hasta el 31 de diciembre del 2018.

“Un efecto positivo es el saneamiento en la estructura de costos y gastos que sin duda ayudará a apuntalar los fundamentales de Pemex, aunque hay muchas críticas al gobierno por el apoyo a Pemex”, dijo Manuel Pérez, director general de Análisis en Apalache.

Pemex destacó que gracias a la demanda de los inversionistas la tasa de interés fue menor a la pagada en septiembre del 2019. En esa fecha en un bono a 10 años se pagó una tasa de interés de 6.85%, y el bono a 30 años pagó un rendimiento de 7.7%, “lo que representa una clara señal de disminución de la percepción de riesgo y un menor costo financiero para la empresa”.

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