Las acciones de la eléctrica estatal brasileña Eletrobras caen con fuerza este martes en la Bolsa de Sao Paulo, tras comunicarse la renuncia sorpresiva de su presidente, vista como una señal de retroceso de los planes de privatización del gobierno.

Los papeles de Eletrobras llegaron a derrumbarse 10% y después recotaron el movimiento. Alrededor de las 10:40am de la Ciudad de México, los papeles ordinariosde la compañía se desploman 7.37%, mientras que los títulos preferenciales ceden 5.26 por ciento.

La renuncia de Wilson Ferreira, al frente desde 2016 de la mayor generadora de electricidad de América Latina, causó el domingo una conmoción política, pero el mercado brasileño sólo acusó el golpe este martes, porque el lunes fue feriado en Sao Paulo.

La preocupación de los inversionistas se reflejó sin embargo el lunes en la Bolsa de Nueva York, donde los papeles ADR de Eletrobras (títulos equivalentes a acciones) cayeron 8.45%, tras haberse hundido hasta un 11.20 por ciento.

Ferreira había sido nombrado por el presidente Michel Temer (2016-2018) y confirmado por Jair Bolsonaro en 2019, con la misión de "desestatizar" el gigante braileño, dentro del plan de privatizaciones del ministro de Economía, Paulo Guedes.

Pero más tarde la pandemia de coronavirus complicó los planes de ajuste y las resistencias a deshacerse de la firma se acentuaron en el seno mismo de la derecha.

Medios brasileños afirmaron que la gota que hizo desbordar la paciencia de Ferreira fueron declaraciones de legisladores que señalaron que la privatización de Eletrobras no formaba parte de las prioridades de los próximos dos años.

El propio Ferreira lo admitió implícitamente al declarar el lunes ante periodistas: "Se necesita un gran capital político para una decisión de esa envergadura. Esos proyectos se activan normalmente en los dos primeros años de gobierno, pero [la privatización] se trabó a inicios de 2020 por la pandemia y en el segundo semestre no avanzó".

La reacción del mercado fue atenuada, según analistas, por la posibilidad de que el sucesor de Ferreira mantenga el compromiso con la línea privatizadora.

La consultora Eurasian Group (EG) cree además que "la cada vez más probable victoria de los aliados del gobierno [para dirigir] la Cámara y el Senado la semana próxima sigue haciendo muy probable la venta de la compañía".

EG ve sin embargo "dos riesgos" para ese proyecto, con la mira puesta en las elecciones presidenciales de octubre de 2022: "Si la popularidad de Bolsonaro sigue cayendo y si la segunda ola de covid-19 coloca a la salud pública al borde del colapso, la privatización de Eletrobras dejará de ser una prioridad del Congreso", afirma.