La Bolsa Mexicana de Valores (BMV) ha tenido un inicio de año incierto, por no decir errático, generado por la reducción de los estímulos monetarios en Estados Unidos, las fluctuaciones de los mercados internacionales, la falta de información más concreta que confirme la tendencia positiva de la economía de México y por el descontento de los inversionistas ante el resultado de algunas de las reformas estructurales, como la fiscal.

Del 1 al 30 de enero de este año el Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) de la BMV ha tenido un rendimiento negativo de 4.32 por ciento. A estas alturas, pero del 2013, el principal indicador del mercado bursátil local llevaba una ganancia de 3.60 por ciento.

Hace un año había esperanzas en un nuevo gobierno, el cual prometió una serie de reformas estructurales que finalmente no salieron como se esperaban. La Reserva Federal no había anunciado el retiro de estímulos económicos. Todo ello tenía con muchas esperanzas al mercado, refirieron analistas consultados.

Incluso se esperaba que el IPC terminara el año en niveles cercanos a 48,000 unidades. Finalmente no se cumplieron las expectativas de los analistas y cerró en 42,727 unidades, muy lejos de la meta. La bolsa descendió 2.24 por ciento, respecto de 2012.

Gran parte de este comportamiento se explica por el modesto crecimiento de la economía, pues según cálculos preliminares el Producto Interno Bruto (PIB) de México avanzó 1% en todo el 2013, aseguró Carlos González, director de Análisis de Monex.

Este modesto crecimiento económico se ha visto reflejado en el reporte financiero del cuarto trimestre del 2013 en las empresas que ya lo han dado a conocer.

Tal es el caso de Kimberly Clark de México, cuyas utilidades netas cayeron 8.2% entre octubre y diciembre del año pasado, con relación al mismo lapso del 2012. Por su parte, Walmex reportó que sus ventas mismas tiendas retrocedieron 1.6% en diciembre del 2013 contra igual mes del 2012.

A lo anterior se agrega el impacto de la reforma fiscal sobre las empresas, particularmente las enfocadas al consumo privado, derivado del aumento de 8% a los productos alimenticios con alto contenido calórico y el incremento de 1 peso por litro sobre el precio de los refrescos, entre otras disposiciones.

Lo que tenemos es que varias compañías no han tenido resultados favorables y por lo tanto no han podido apoyar al mercado , consideró González, quien estima que el IPC terminará el 2014 con 45,600 puntos.

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CONTAGIO EXTERIOR

Además del contexto nacional, la volatilidad de los mercados internacionales también impide que la BMV tenga un mejor desempeño.

Marco Oviedo, economista en jefe del banco de inversión Barclays Bank México, hizo ver que la reducción de los estímulos monetarios en Estados Unidos cuyo más reciente ajuste se hizo el miércoles por 10,000 millones de dólares da la impresión a los inversionistas de que las tasas de referencia aumentarán y que el costo del dinero será más caro; de ahí que disminuye el entusiasmo por la bolsas de países emergentes, entre las que figura la mexicana.

El pasado año fue de retos y expectativas. Pero en este 2014, lo que espera ver el mercado es el efecto real de las reformas estructurales , comentó Javier Gayol, analista senior de Grupo Bursátil Mexicano.

Para Marco Oviedo existen dudas sobre la solidez de la recuperación de la economía nacional, lo que se sabrá hasta que se conozcan más datos concretos al cierre del 2013 . Si bien las reformas estructurales, particularmente la energética, constituyen un motor que impulsará el crecimiento, los analistas expusieron que los inversionistas siguen a la espera de conocer su aplicación a través de las leyes secundarias.

La incertidumbre política ya pasó, ahora lo que falta es que la economía demuestre que tiene el potencial para crecer a tasas de más de 4%, lo cual se verá reflejado en la Bolsa , aseguró Gayol.

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guadalupe.cadena@eleconomista.mx