Los Fondos Cotizados en Bolsa (ETF, por su sigla en inglés) son de los instrumentos financieros más importantes actualmente y todo indica que su apogeo no cesará los próximos años.

Un ETF tiene la diversificación de un fondo de inversión con la cualidad que se encuentra listado en los mercados accionarios, con lo que tiene liquidez inmediata.

Los activos globales de la industria de ETF crecieron 671% en una década; pasaron de 700,000 millones de dólares —en el 2008— a 5.4 billones de dólares este año, de acuerdo con estimados de Morningstar Direct.

Para los próximos años la tendencia para la industria es alcista. “En BlackRock esperamos que este crecimiento se acelere. Nosotros anticipamos que los activos globales de los ETF ronden los 7 billones de dólares en el 2020 y al 2023 (cinco años) que se doblen a 12 billones de dólares”, dijo Giovanni Onate, director del Negocio Institucional BlackRock México.

BlackRock es el principal jugador en el mundo de ETF, con una participación de mercado que ronda 37 por ciento. Además, 98% de las instituciones latinoamericanas utilizan a iShares —de BlackRock— como su proveedor de ETF, de acuerdo con un estudio de Greenwich Associates.

Hacia los siguientes cinco años, inversionistas y analistas estiman que el crecimiento anual de la industria oscile en un rango de 10 a 25%, de acuerdo con el análisis “Reshaping around the investor. Global ETF Research 2017”, de EY.

El apetito mexicano

México no es ajeno al apetito por los ETF; tampoco es un producto nuevo para el inversionista nacional.

El primer instrumento de este tipo listado en la Bolsa Mexicana de Valores fue el NAFTRAC, en el 2002, por Nacional Financiera. hoy en día, existen 22 ETF domiciliados en México y 829 operando en el Sistema Internacional de Cotizaciones.

La adopción de los Fondos Cotizados en Bolsa por parte de los clientes en México ha llevado a los administradores de activos a tener crecimientos sin precedentes.

En el último lustro, el negocio de ETF en el país ha crecido alrededor de 18% en promedio anual, pero el año pasado se batieron récords. Tan sólo el negocio de iShares en México tuvo un incremento (orgánico) de 36%, el más alto de la región de Latinoamérica y muy por arriba del crecimiento global, donde el alza fue de 20%, dijo Onate.

“Los ETF son la manera más simple y rentable para que los inversionistas diversifiquen sus carteras y mejoren el rendimiento. Una vez que los inversionistas entienden eso, los ETF se convierten en un componente central de sus carteras. En el caso de México, vemos que los clientes institucionales utilizan los ETF como parte fundamental de construcción de sus carteras”, agregó Onate.


mario.calixto@eleconomista.mx