Durante el 2014, el IPC ha experimentado movimientos mixtos como consecuencia de factores tanto internos como externos, que han incidido en las expectativas del mercado nacional y de la economía global.

Tras experimentar un notable cierre durante el 2013, derivado del rally navideño, el IPC observó un ajuste a la baja que lo ubicó en niveles inferiores a los 38,000 puntos (37,950.97 unidades al 14 de marzo del 2014), para iniciar una trayectoria al alza que se prolongó hasta el 8 de septiembre, cuando alcanzó un máximo histórico de 46,357.24 puntos.

A partir de ese momento, el índice ha observado continuos vaivenes en parte por la coyuntura económica a nivel global y por menores expectativas de crecimiento para la economía mexicana derivadas de datos macroeconómicos poco favorables en el 2014. Todo ello aunado a un escenario inminente de incremento en tasas de interés por parte de la Fed para el 2015 que, junto con una caída abrupta en el precio del barril de petróleo, ha derivado en un ajuste del índice de -13.2% desde su máximo histórico y hasta la cotización del 16 de diciembre. Tan sólo en este mes y hasta la fecha mencionada, el retroceso acumulado fue de -8.97 por ciento.

Esto se ha reflejado en el comportamiento del VE/EBITDA del IPC. En lo que va del año, el múltiplo ha reportado niveles entre 8.22 y 9.95x, aunque debemos mencionar que, previo a finalizar la primera mitad del año, el VE/EBITDA se había mantenido oscilando entre el percentil 25 y el percentil 75, con un mayor número de veces rompiendo a la baja. No obstante, a partir del 25 de junio el múltiplo inició una trayectoria al alza, no justificada si consideramos los fundamentales económicos y los reportes financieros de las empresas que lo conforman.

Así, desde la segunda mitad del año, el IPC ha estado sobrevaluado. Los niveles de múltiplo VE/EBITDA se han ubicado en los últimos deciles, sin embargo, las altas expectativas de crecimiento para la economía mexicana derivadas de las reformas han mantenido los niveles por encima de las 43,000 unidades, aunque la generación de flujo operativo, EBITDA, de las empresas que conforman el índice ha estado por debajo de lo estimado. Por ello, aunque hayan sido factores externos, los niveles de cotización entre 40,000 y 41,000 unidades serían los justos para el IPC, debido sus fundamentales, siendo una gran oportunidad de compra.

Ahora, que el anuncio de la Fed haya impulsado los índices accionarios, como fue el caso del IPC, con una recuperación de 5.6% en dos días, es una clara señal de que el mercado no tiene un panorama cierto de lo que ocurrirá con el entorno económico y financiero a nivel global. En estos momentos, cualquier noticia, sea positiva o negativa, generará una alta volatilidad en los mercados. Y es que los factores que provocaron la caída de las bolsas continúan latentes: el precio del petróleo aún no alcanza un punto de equilibrio; Rusia experimenta una creciente probabilidad de default; China atraviesa un periodo de desaceleración, junto con Europa, que no encuentra la solución para reactivar la actividad económica. Esto, aunado a la normalización de la política monetaria por parte de la Reserva Federal, obliga a tomar con cautela cualquier optimismo exacerbado.

El próximo año los riesgos prevalecerán y nuevamente pondremos a prueba las altas expectativas en torno a la economía mexicana. Los estimados de PIB para el 2015 comienzan en 3.5%, sustentando en una baja base de comparación una reactivación del consumo interno, que esperamos confirme haber alcanzado un piso en esta parte final del 2014, sin olvidar la recuperación que atraviesa EU y que mantendrá el dinamismo de la demanda externa. Las reformas aún tardarán en reflejarse, muy probablemente hasta el 2016, situación que no debe preocupar ante una demanda interna y externa fortalecidas. Debemos tener presente un horizonte de largo plazo en todo momento.

*Carlos Ugalde es subdirector de Análisis de Signum Research

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