A poco menos de dos meses de que finalice el 2018, la emisión de bonos verdes en el mundo está a poco más de medio camino de alcanzar la meta trazada para este año.

Al cierre de octubre, la recaudación alcanzaba 123,600 millones de dólares o 59% respecto a 210,000 millones de dólares estimados por Climate Bonds Initiative (CBI), la organización internacional sin fines de lucro que promueve inversiones verdes.

En octubre, las emisiones globales cerraron con un monto de 7,300 millones de dólares, si se compara con septiembre de este año, la cifra fue 35% menor a 11,300 millones levantados.

Los principales emisores de deuda verde en el 2018 han sido organismos supranacionales, banca privada y de desarrollo, así como países y empresas que provienen de 36 países, principalmente de Europa, América del Norte y Asia.

En México, en lo que va de este año se han registrado dos ofertas de bonos verdes con un monto total recaudado de 6,000 millones de pesos (alrededor de 300 millones de dólares). BBVA Bancomer colocó el primer instrumento emitido por un banco privado por 3,500 millones de pesos (alrededor de 175 millones de dólares).

Los Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura (FIRA) ofertó títulos limpios por 2,500 millones de pesos (alrededor de 125 millones de dólares)  a finales de octubre, los cuales fueron los primeros del sector agropecuario de América Latina.

Bajo dinamismo este año

Moody’s, la agencia de calificación de riesgo crediticio, redujo hace unos meses la expectativa de recaudación en el mercado de deuda verde, debido al bajo dinamismo registrado en el primer semestre del 2018.

Sus proyecciones bajaron entre 175,000 millones a 200,000 millones de dólares, desde los 250,000 millones previstos.

Entre los factores que han llevado a una desaceleración en el crecimiento de este mercado, de acuerdo con la calificadora, ha sido el aumento de las tasas de interés a nivel mundial y el incremento en las emisiones de bonos sustentables.

Moody’s estima que el mercado de bonos verdes representa aproximadamente 2% de la emisión de renta fija global.

A través de los bonos verdes se obtienen recursos del mercado para financiar proyectos que ayuden a reducir las emisiones de carbono, en varias categorías como la energía renovable, eficiencia energética, gestión del agua, residuos, transporte limpio, construcción sustentable, entre otros.

Aunque el crecimiento de este mercado ha sido acelerado desde su origen en el 2008, aún está lejos de llegar al billón de dólares de financiamiento que se requieren anualmente para combatir el calentamiento global, de acuerdo con un artículo publicado por el World Economic Forum.

“Limitar el calentamiento global a 1.5 grados centígrados requeriría cambios rápidos y de gran alcance. Debemos actuar con rapidez, reduciendo las emisiones de CO2 en 45% para el 2030, y llegando a cero en el 2050”, indica el documento.

“La urgencia del cambio climático no puede ser ignorada. Hay una breve ventana de tiempo para limitar el calentamiento global y sus consecuencias potencialmente devastadoras”, menciona.

Según el documento, para cumplir con el Acuerdo de París y limitar el calentamiento global a 1.5 grados centígrados es necesario transitar hacia una economía baja en carbono, lo que implica cambios tecnológicos en materia de energía de combustibles fósiles, energías renovables, aumento de la eficiencia energética e infraestructura verde, así como la implementación de políticas gubernamentales sobre el clima como impuestos al carbono, lo que probablemente impacte en las valoraciones corporativas y rentabilidad.