Más allá de sus operaciones aeronáuticas, el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) es un atractivo espacio comercial donde están presentes las principales marcas de productos y servicios. Para ellas no pasa desapercibido que unas 250,000 personas lo recorren cada día, pero también es el motivo de una fuerte disputa.

La terminal enfrenta un complejo litigio con Inmobiliaria Fumisa, que durante los últimos 20 años subarrendó más de 700 espacios en el área internacional de la Terminal 1 como contraprestación a una inversión en infraestructura realizada en 1991. Para el equipo legal del aeropuerto, el contrato terminó el pasado 31 de diciembre y la empresa logró ingresos superiores a los estipulados y estiman que los ingresos anuales por concepto de rentas rondan los 1,000 millones de pesos. Fumisa opina lo contrario. Durante el 2012, el AICM obtuvo ingresos por concepto de servicios comerciales en las Terminales 1 y 2 por 1,271 millones de pesos, que representaron 25.5% de sus ingresos totales (4,985 millones de pesos). Servicios financieros, alimentos, oficinas, mostradores, artesanías y espacios publicitarios son algunos de los servicios que se ofrecen en los servicios que arrienda directamente.

A pesar de la importancia que tiene para la conectividad del país, la terminal aérea se encuentra por debajo de los ingresos no aeronáuticos (comerciales) que tienen los principales aeropuertos del mundo 40% en promedio y no tiene el nivel de confort requerido para los turistas , comentó Víctor Valdés, académico de la Universidad Anáhuac.

A mejorar estructuras

El director del AICM, Alfonso Sarabia, ha reiterado en los últimos días que los ingresos adicionales una vez que un juez le otorgue la posibilidad de arrendar los espacios de Fumisa se destinarán para mejorar la infraestructura; por ejemplo, en renovar la red de drenaje de las dos pistas.

Desde su perspectiva, también se tendrá transparencia en el cobro de rentas porque la empresa ha tenido un manejo discrecional . Puso un ejemplo: un local de ocho metros cuadrados en donde se venden cupcakes debe pagar unos 80,000 pesos, y un restaurante con una superficie 15 veces más grande pagaba lo mismo .

Con base en el Manual para la comercialización de servicios aeroportuarios, complementarios y comerciales del AICM , en el 2012 un renta en una zona AAA (la de mayor visibilidad) para ofrecer venta de alimentos costaba 2,461 pesos por metro cuadrado; es decir, el mismo espacio de ocho metros debía pagar 19,688 pesos con un pago adicional de 18 a 25% sobre ingresos mensuales.

Veremos una intensa batalla, porque ninguna de las partes quiere ceder. Lo cierto es que de todo esto el ganador debe ser el turista, que es quien genera los volúmenes de venta. Me gustaría encontrar nuevos productos y servicios, como las máquinas vending que tiene Best Buy en el Aeropuerto de Los Ángeles; las cuales venden, por ejemplo, iPods, cargadores de teléfonos, audífonos o consolas de video juegos , refirió el analista de aviación, Jorge García.

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