Los inventarios semanales de crudo y gasolina en Estados Unidos subieron más de lo esperado, mientras que los de destilados registraron una brusca caída, mostró un reporte del Instituto Americano del Petróleo (API, por su sigla en inglés).

Las existencias de crudo subieron en 1.6 millones de barriles en la semana que terminó el ?5 de octubre, frente a las expectativas de un aumento de 800,000 barriles, indicó el API.

Los inventarios subieron a pesar de una caída en las importaciones semanales de crudo de Estados Unidos, que descendieron en 295,000 barriles por día (bpd) a 8.38 millones bpd.

Las reservas de destilados se desplomaron en 6.2 millones de barriles, mientras que el mercado esperaba un descenso de apenas 500,000 barriles, lo que avivó los temores de una fuerte alza en los costos de los combustibles para calefacción en la región de la costa este.

Los inventarios de destilados en la costa estadounidense del Golfo de México cayeron en 3.21 millones de barriles, mientras que en la costa este y en la región central disminuyeron en 1.61 millones y 915,000 respectivamente.

Las existencias de gasolina crecieron en 2.5 millones de barriles, superando las estimaciones de analistas que esperaban que se mantuvieran estables.

El mayor aumento se registró en la costa del Golfo de México, donde los inventarios de gasolina subieron en 2.06 millones de barriles.

Las reservas de crudo en Cushing, Oklahoma, el punto de entrega de los contratos de EU, subieron en 297,000 barriles, según el API.

La tasa de utilización de refinerías cayó en 0.8 puntos porcentuales a 87.3% de la capacidad la semana pasada.

Los futuros del crudo Brent cerraron con una caída de 17 centavos, o 1.15%, a 114.33 dólares por barril.

El petróleo estadounidense, el WTI, con entrega en noviembre cayó 1.14 dólares, o 1.23%, para cerrar en 91.25 dólares por barril, tras operar entre 91.02 y 93.66 dólares.

Los mercados petroleros, que han estado oscilando entre las preocupaciones sobre la demanda mundial de crudo, el riesgo de una interrupción de la oferta en Medio Oriente y los retrasos en los envíos de crudo del Mar del Norte siguieron de cerca; además, las proyecciones del gobierno de Estados Unidos y de la Organización de Países Exportadores de Petróleo.