Hola, te saludo desde el cono sur, hace días que me embarque en un largo viaje recorriendo el detalle productivo de tierras sudamericanas que en mucho impactan el desarrollo de precios en commodities agrícolas.

Sudamérica es hoy un polo de producción agrícola en crecimiento y expansión. Este año, los cultivos sudamericanos que son básicos para que la escalada de precios que hemos visto encuentren algo de pausa o una brutal aceleración, lo anterior lo digo porque en realidad hay muy poco margen de error, pues los inventarios finales de maíz y soya en el mundo son muy escasos.

Al respecto, la semana pasada, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) nos dio una actualización de su visión de mediano y largo plazo sobre el estado de oferta y demanda en el mundo, indiscutiblemente el tema es muy delgado y estando las cosas como están, un mal ciclo agrícola sería un evento de pronóstico reservado, así como un excelente ciclo agrícola cambiaría el orden de lo establecido.

Para ir más a detalle, sabemos que la demanda por soya en el mundo es enorme, el USDA nos informó que apenas se lleva recorrido un mes dentro del anido agrícola de Estados Unidos y ya se vendió el equivalente a 82% de lo que dicho departamento había planteado vender de la oleaginosa este año. Lo anterior a todas luces demuestra que con una demanda que no para y una oferta limitada por la sequía no hay espacio para que en Sudamérica Brasil y Argentina caigan en desgracia agrícola, así pues la expectativa es grande, la necesidad más y con lo anterior en vista sólo queda decir que en Argentina ha llovido intensamente en los últimos días, la lluvia empieza a ser incómoda; hay que esperar que el clima clarifique y la temperatura levante, pues hay muchos espejos de agua en los campos de la Pampa y es momento de empezar la siembra gruesa.

Si la lluvia para un poco, parece que hay humedad suficiente para garantizar el primer tercio del cultivo sin problema alguno. Brasil es más grande en términos de tierra, el clima tiene opiniones divididas y sí una evaluación total hay que hacer, diremos que vamos sin pánico, pero observando de cerca el término climático en Sudamérica.

El resto es una opinión distante, estas últimas dos semanas recorriendo Argentina encontramos un campo pujante pero muy molesto con las políticas agrícolas locales, sólo como ejemplo, los argentinos tienen que pagar un impuesto de 35% por exportar soya, sí, escuchó bien, los productores pagan por trabajar, lo mismo para maíz y trigo a diferente escala, pero hay un sistema de retenciones, y sea como sea, encima de esta carga impositiva, Argentina exporta y compite con el país que guste en el mundo aún por encima de dichas restricciones, esto sin contar que algunos de sus más cercanos competidores cuentan con subsidios importantes que hace este efecto aún más complicado.

En México somos deficitarios en la producción de granos y oleaginosas, importamos mucho y aun cuando esto sucede así, las cosechas locales contrario a la lógica son atropelladas por precios más bajos que el remplazo de importación. Lo anterior no hace sentido, pero es el reflejo de la pulverización en el campo mexicano y la falta de orden al comercializar. Así, y picando tu interés, amigo productor agropecuario, ¿no te parece que es momento de hacernos empresarios del agro y administrar riesgos de precios volatilidad y malas practicas comerciales?

No sólo de subsidios vive el hombre, venga que hay manera de hacer las cosas sin ayuda, lo único que se necesita es un marco de referencia igual para todos y que no cambie.