La puesta en marcha del mercado obligatorio de bonos de carbono en México presenta un retraso de dos años, estimó la consultora independiente en cambio climático, Leticia Espinosa.

Explicó que actualmente no hay una estructura de mercado, de acuerdo a lo previsto será en la segunda parte de este año cuando iniciará una fase el piloto y hasta principios del 2019 se prevé el arranque de la primera fase del mercado. Para el 2020 se espera que las operaciones se realicen ya en un ambiente real.

“Se han atrasado mucho los planes y este es un año de elecciones que pone en pausas algunos proyectos. Inicialmente se planteó que el mercado de bonos de carbono podía operar a finales del 2016 o principios del 2017, pero no ha podido arrancar”, explicó después de su participación en la conferencia “Cambio climático aumenta casos de rinitis alérgica”, organizada por la farmacéutica Chinoin.

Los bonos o créditos de carbono son un mecanismo creado por el Protocolo de Kioto como un mecanismo internacional para descontaminar o a contaminar menos.

Cada crédito equivale a una tonelada equivalente de dióxido de carbono (CO2) que se comercializa en un mercado voluntario o regulado.

es voluntario

La experta en temas de cambio climático dijo que actualmente el mercado de bonos de carbono opera de manera voluntaria en México y el único incentivo para que las empresas participen es por un tema de responsabilidad social.

Espinosa refirió que México se registra una emisión anual de 665,000 gigagramos de CO2, que lo coloca en la posición 12 de emisores a nivel mundial.

De acuerdo con el inventario nacional de emisiones, la capacidad de captura fue de 172,000 gigagramos en el 2013.

Espinosa dijo que las empresas o entidades de gobierno compran los bonos para limpiar su huella de carbono.

Entre ellas, grandes firmas como Cementos Mexicanos, Walmart, Pepsico y Coca-Cola.

Refirió que la farmacéutica Chinoin participa de manera voluntaria en este mercado desde hace una década.

Durante ese tiempo ha neutralizado un promedio de 10,000 toneladas de dióxido de carbono al año con la compra de bonos de carbono, equivalente a una inversión de más de 10 millones de pesos.

“Chinoin ha sido un comprador desde el 2008, cuando entró a este mercado sus emisiones eran de 9,000 toneladas y comenzaron a implementar reducciones, junto con otras estrategias, hoy sus emisiones son entre 2,000 a 3,000 toneladas”, finalizó Leticia Espinosa.

judith.santiago@eleconomista.mx