El yuan cotiza a mínimos del año y la Bolsa de Shanghai se adentra en un mercado bajista con la ofensiva comercial de Estados Unidos.

Ni la economía, ni los resultados empresariales, ni las políticas monetarias: la guerra de aranceles promovida por el gobierno de EU se ha convertido en el elemento más desestabilizador en los mercados financieros durante los últimos meses.

Las alertas alcanzan una dimensión global, al igual que las ventas en los principales mercados. En EU, el índice S&P 500 cotiza cerca de 5% por debajo de sus récords de finales de enero. En Europa, el índice paneuropeo EuroStoxx50 acumula descensos próximos a 8% desde sus máximos de enero. En Asia, el índice Nikkei de Tokio pierde alrededor de 7% desde sus máximos anuales, registrados igualmente a finales de enero.

Pese al castigo generalizado en la renta variable, todos estos porcentajes se quedan lejos de la caída sufrida en China, la principal víctima de la guerra de aranceles. El índice Shanghai Composite ha entrado oficialmente en un mercado bajista, al acumular pérdidas superiores a 20% desde los máximos de 3,559 puntos alcanzados a finales de enero.

A punto de cerrar el primer semestre del año, el correctivo sufrido en los últimos tiempos eleva por encima de 10% las pérdidas acumuladas por el índice de referencia de la Bolsa de Shanghai en los 12 últimos meses. Con este revés, se ha adentrado en zona de mínimos de más de dos años.

La ofensiva comercial lanzada por Donald Trump tiene como principal objetivo a China. La escalada en las amenazas recíprocas de nuevos aranceles entre las dos potencias económicas no sólo enfría las expectativas de exportaciones de las empresas chinas.