Buscar
Los Especiales

Lectura 7:00 min

Día del Medio Ambiente: El impacto empresarial del Programa Hídrico 2026-2030

El programa establece metas para ordenar concesiones, recuperar volúmenes, tecnificar riego, sanear y reducir riesgos climáticos. Su cumplimiento será decisivo para empresas, ciudades, inversión, empleo y crecimiento en México

main image

El acceso al agua define competitividad, bienestar social y desarrollo económico en las regiones del país.Shutterstock

Patricia Ortega

El agua entró formalmente en la agenda económica de México. El Programa Nacional Hídrico (PNH) 2026-2030, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 18 de mayo de 2026, no sólo plantea garantizar el derecho humano al recurso: establece una ruta para ordenar concesiones, recuperar volúmenes, elevar la eficiencia productiva, mejorar la calidad del agua y reducir riesgos frente a sequías e inundaciones.

El documento llega en un momento en que la actividad económica del país se concentra donde el agua es más escasa. Las regiones centro y norte generan 82% del Producto Interno Bruto (PIB) y reúnen 77% de la población, pero disponen de sólo 32% del agua renovable nacional. En contraste, el sur y sureste concentran 68% del recurso y generan 18% del PIB.

Para las empresas, la implicación: el suministro de agua ya forma parte de las decisiones sobre expansión, localización de plantas, continuidad de operaciones, costos de producción y relación con comunidades.

Para las ciudades, la disponibilidad y el saneamiento serán factores para atraer industria, vivienda, turismo, logística y nuevos empleos.

Nuevo instrumento

El Plan Nacional Hídrico publicado este año es el instrumento especial derivado del Plan Nacional de Desarrollo 2025-2030 y de la legislación vigente, con objetivos, indicadores y metas de seguimiento.

image

Programa Nacional HídricoEspecial

El programa no crea por sí mismo una bolsa automática de recursos adicionales. El documento establece que sus acciones, estrategias, coordinación institucional, seguimiento y rendición de cuentas deberán realizarse con cargo al presupuesto aprobado para las dependencias participantes en cada ejercicio fiscal.

Esa condición será una de sus pruebas principales: pasar del diagnóstico a la ejecución. México necesita infraestructura, pero también supervisión de concesiones, reducción de fugas, tratamiento de aguas residuales, tecnificación agrícola, medición y coordinación entre Federación, estados, municipios, empresas y comunidades.

El diagnóstico oficial muestra la dimensión del reto. México recibe anualmente 1.16 millones de hectómetros cúbicos de agua por precipitación; 71% regresa a la atmósfera por evapotranspiración, 22% escurre por ríos y arroyos, y 7% se infiltra naturalmente para recargar acuíferos. Además, dos terceras partes del territorio nacional son áridas o semiáridas.

Cinco objetivos

El PNH se organiza en torno a cinco objetivos:

  • El primero es fortalecer la gobernanza del agua mediante mejores reglas, supervisión de concesiones y eficiencia administrativa.
  • El segundo busca garantizar el acceso progresivo al agua y al saneamiento para poblaciones urbanas y rurales.
  • El tercero resulta central para los negocios: impulsar el uso eficiente y sustentable del agua en agricultura, industria y servicios mediante innovación tecnológica y gestión responsable.
  • El cuarto se enfoca en cuencas y acuíferos.
  • El quinto plantea reducir la vulnerabilidad ante los efectos del cambio climático.

La gobernanza no es un asunto administrativo menor. De las 757 cuencas hidrológicas del país, 104 presentan déficit de aguas superficiales. De los 653 acuíferos evaluados, 286 no cuentan con disponibilidad media anual de agua subterránea. En diversas regiones, ampliar la extracción ya no es una solución sostenible para atender el crecimiento urbano o industrial.

A la escasez se suma la contaminación. Entre 2012 y 2024, Conagua monitoreó 4,676 sitios superficiales: 44% fue clasificado en verde; 26%, en amarillo, y 30%, en rojo, categoría asociada con agua contaminada o fuertemente contaminada. En 2024, las plantas municipales trataron 68.1% de las aguas residuales recolectadas por alcantarillado; el resto quedó fuera de tratamiento.

Para industrias de alimentos, bebidas, manufactura, hotelería, construcción y energía, la mala calidad del agua puede elevar costos de tratamiento y operación. Para las ciudades, puede afectar salud pública, atractivo turístico, desarrollo inmobiliario y capacidad para recibir nueva inversión.

Metas concretas

El programa fija indicadores que permitirán medir si la política hídrica avanza o permanece en el papel. Uno de los principales es recuperar 3,000 millones de metros cúbicos de agua acumulados hacia 2030 mediante revisión, extinción, revocación y recuperación de volúmenes inscritos en concesiones. La línea base para 2025 se ubicó en 461.2 millones de metros cúbicos recuperados.

El objetivo es relevante para el mercado porque toca el uso legal y productivo del recurso. En zonas con presión hídrica, la disponibilidad de volúmenes recuperados puede incidir en abastecimiento humano, permisos, nuevas inversiones y reservas estratégicas.

El PNH también plantea concluir 16 proyectos estratégicos de agua potable hacia 2030. El indicador parte de una línea base de cero proyectos concluidos y proyecta llegar a 100% al cierre del periodo.

Por separado, Proyectos México registra un macroproyecto de infraestructura hídrica con inversión estimada de 122,600 millones de pesos, que incluye obras como la desaladora Rosarito, proyectos para el Valle de México, acueductos, protección contra inundaciones y saneamiento de ríos.

Otra meta se concentra en el campo: tecnificar 200,000 hectáreas en 13 distritos de riego prioritarios hacia 2030. La razón es económica y operativa. El uso agrícola concentra 76.02% del volumen concesionado para usos consuntivos; el abastecimiento público representa 14.90% y la industria autoabastecida, 4.63%. Reducir pérdidas en riego puede liberar presión sobre fuentes y elevar productividad agrícola.

El programa incorpora además una meta de calidad: elevar a 57% la proporción de sitios de monitoreo de agua superficial con calidad aceptable, buena o excelente hacia 2030. El propio documento reconoce que la meta es conservadora y que el resultado dependerá de descargas, saneamiento, presupuesto de monitoreo y condiciones ambientales.

Metas concretas

La estrategia hídrica debe considerarse como una política de competitividad. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) advirtió en 2025 que los riesgos relacionados con agua —escasez, inundación, contaminación y deterioro de ecosistemas— ya tienen implicaciones sistémicas para productividad y resiliencia financiera, en sectores como agricultura, energía, infraestructura e industria.

El Banco Mundial ha estimado que la escasez de agua agravada por el cambio climático podría reducir hasta 6% el PIB de algunas regiones hacia 2050. También señala que una mejor asignación del recurso, incentivos a la eficiencia e infraestructura adecuada pueden disminuir de forma sustancial las pérdidas económicas.

Desde la academia, la Comisión Global sobre la Economía del Agua, copresidida por Mariana Mazzucato, profesora de University College London (UCL), alertó que la crisis hídrica podría poner en riesgo más de la mitad de la producción mundial de alimentos y provocar una pérdida promedio de 8% del PIB global hacia 2050; en economías de menores ingresos, el impacto podría alcanzar 15 por ciento.

El Programa Nacional Hídrico prevé que las industrias optimicen procesos, adopten tecnologías ahorradoras, traten sus aguas residuales y reutilicen volúmenes bajo principios de economía circular. Y plantea gestionar la devolución voluntaria de derechos de agua no utilizados para destinarlos al consumo humano y a reservas nacionales.

La prueba del PNH no estará únicamente en cuántas obras se inauguren. Estará en cuánta agua se recupere, cuántas hectáreas reduzcan consumo, qué cuerpos de agua mejoren su calidad y cuántas ciudades logren mantener operaciones productivas frente a un clima más extremo.

Patricia Ortega

Coordinadora de Operación Editorial de Suplementos y Ediciones Especiales de El Economista. Licenciada en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México. Estudió una especialización en Periodismo Económico en la Universidad de Miami, auspiciada por la Fundación Reuters. Ganadora del premio por la "destacada cobertura en finanzas verdes", entregado por la BMV y el Consejo Consultivo de Finanzas Verdes. Ha sido analista de mercados, editora de finanzas y creadora de ranking de negocios, responsabilidad social y mercados, y ha trabajado en la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas, Reforma, Excélsior, Mundo Ejecutivo, Expansión, Fortuna, Infosel y Economática.

tracking reference image

Últimas noticias

Noticias Recomendadas

Suscríbete