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¿Las protestas en Irán pueden derrocar al poder?: Ya van más de 600 manifestantes muertos
Los miles de manifestantes en las calles de Irán desafían como nunca a la República Islámica, pero queda la incógnita de si la magnitud del movimiento basta para derrocar al régimen teocrático en el poder.
Los miles de manifestantes en las calles de Irán desafían como nunca a la República Islámica, pero queda la incógnita de si la magnitud del movimiento basta para derrocar al régimen teocrático en el poder.
Al menos 648 manifestantes murieron en Irán desde el 28 de diciembre, inicio del movimiento de protesta contra el gobierno, anunció este lunes la ONG Iran Human Rights.
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"La comunidad internacional tiene el deber de proteger a los manifestantes civiles frente a las matanzas perpetradas por la República Islámica", declaró el director de IHR, Mahmood Amiry Moghaddam, al comunicar el nuevo balance de muertes verificado por la ONG.
IHR señaló que "según algunas estimaciones, más de 6,000 podrían haber muerto", pero advirtió que el apagón casi total de internet impuesto por las autoridades iraníes durante casi cuatro días hace "extremadamente difícil verificar de manera independiente estos informes".
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Manifestaciones sin precedentes
Los analistas consultados por la AFP se mantienen todos extremadamente prudentes sobre el desenlace de estas manifestaciones, debido a la unidad que han demostrado hasta ahora las autoridades.
Sin embargo señalan que las protestas se intensifican de manera constante desde su inicio el 28 de diciembre.
"Estas manifestaciones representan sin duda el desafío más serio al que se ha enfrentado la República Islámica en años, tanto por su magnitud como por sus reivindicaciones políticas cada vez más explícitas", estima Nicole Grajewski, profesora del Centro de Investigaciones Internacionales de Sciences Po en París.
"Este movimiento es diferente porque sintetiza todos los movimientos anteriores: las revueltas económicas, las revueltas por la igualdad entre mujeres y hombres, las revueltas estudiantiles y las revueltas de las clases medias, que hoy están desclasadas", observa por su parte Clément Therme, investigador asociado del Instituto Internacional de Estudios Iraníes.
Para Jason Brodsky, director de United Against a Nuclear Iran, estas manifestaciones son "históricas" y cuanto más duran, "más inyectan inestabilidad en el corazón del régimen".
Factores internos
Los factores internos, es decir, las deserciones dentro del ejército y/o las fracturas en el entorno del guía supremo, siguen siendo el principal criterio para hacer tambalear al poder.
"Es el abandono del aparato de seguridad, la confraternización con los manifestantes" lo que puede provocar su caída, explica Therme.
"¿Hasta qué punto las fuerzas del orden seguirán obedeciendo órdenes y disparando munición real contra la multitud?", se pregunta, mientras que la represión ya causó al menos varios cientos de muertos.
"Por el momento no hay un vuelco sistémico de las fuerzas del orden ni confraternización con los manifestantes", señala.
Tampoco hay, por ahora, señales aparentes de fisuras en el seno de los poderosos Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico de la República Islámica.
"Si miembros de los servicios de seguridad o de las élites políticas de primer nivel llegaran a desertar, o si los manifestantes lograran tomar y conservar instituciones gubernamentales clave, ello señalaría un cambio significativo en la correlación de fuerzas", coincide Grajewski.
Al contrario, afirma, "manifestaciones masivas, por sostenidas que sean, tienen pocas probabilidades de ser suficientes sin divisiones en la cúpula y dentro de las instituciones coercitivas encargadas de reprimir la protesta".
Criterio económico
La actual ola de protestas, iniciada en Teherán el 28 de diciembre por comerciantes indignados por el elevado costo de la vida, se extendió a las regiones más pobres del país, en el oeste.
Millones de iraníes, incluidos de la clase media, se enfrentan a una grave crisis económica y ya no pueden soportar el vertiginoso aumento de los precios al consumo.
"La República Islámica está atrapada en un círculo vicioso, ya que cuanto más reprime, más se deteriora la situación económica del país", constata Therme, lo que incrementa el descontento popular y debilita aún más al régimen.
Factores externos
El presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó la semana pasada con "golpear muy fuerte" a Irán si las autoridades reprimen a los manifestantes. El domingo reiteró sus amenazas. "Estamos estudiando opciones muy contundentes", declaró.
¿Cuál podría ser el papel de Estados Unidos y de Israel? ¿Puede haber una intervención militar en apoyo a las manifestaciones internas o acciones dirigidas contra actores clave del poder?
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"Es posible que, bajo la presión combinada de las protestas internas y las amenazas extranjeras de Estados Unidos e Israel, miembros del régimen emprendan una acción de tipo golpe de Estado y modifiquen las políticas y estructuras fundamentales del régimen. Eso también sería la caída del régimen", opina Arash Azizi, de la universidad estadounidense de Yale.




