Bucarest. Decenas de miles de rumanos salieron a la calle el domingo en varias ciudades rumanas, por decimotercera jornada consecutiva y desafiando temperaturas glaciales, para exigir la renuncia del gobierno al que acusan de querer sabotear la lucha anticorrupción.

Gritando a coro ladrones y renuncia , más de 30,000 personas se congregaron frente a la sede del gobierno rumano en Bucarest. Los manifestantes, que llevaban cartones de colores azul, amarillo y rojo, formaron una gigantesca bandera rumana.

Queremos ponerle tarjeta roja al gobierno. La renuncia del ministro de Justicia (Florin Iordache) no es suficiente después de lo que intentaron hacer dijo a la AFP Adrian Tofan, un empresario de 33 años.

Las protestas, sin precedentes desde la caída del comunismo, comenzaron cuando el gobierno socialdemócrata intentó aligerar la legislación anticorrupción mediante un decreto que liberaba de persecución los casos de menos de 44,000 euros y reducía las penas de cárcel.

Pese a que el gobierno suspendió el decreto y renunció el ministro de Justicia, las manifestaciones han proseguido, aunque con menor envergadura.

Reportes de prensa dieron cuenta de que, además de los 30,000 manifestantes en Bucarest, otras 20,000 personas participaron de protestas similares en distintas ciudades del interior del país.