EL CAIRO.- Un intento del ex jefe de Inteligencia de Hosni Mubarak por llegar al poder es un insulto para la revolución egipcia que, si tiene éxito, provocará una segunda revuelta nacional, dijo el candidato presidencial de los Hermanos Musulmanes.

En sus primeros comentarios públicos desde que fue nominado por los Hermanos Musulmanes como candidato presidencial el 31 de marzo, Khairat al-Shater desestimó los temores sobre un enfrentamiento entre el poderoso movimiento islamista y los generales del Ejército que han gobernado Egipto desde que Mubarak fue derrocado el año pasado.

Sin embargo, advirtió que los Hermanos no respaldarían el préstamo de 3.200 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional (FMI) solicitado por el Gobierno respaldado por el Ejército a menos que sus términos sean cambiados o que el Gobierno dimita y permita que una nueva administración supervise la forma en que serán gastados los fondos.

En una entrevista con Reuters el domingo, el empresario millonario de 61 años denunció la decisión de última hora del ex jefe de Inteligencia Omar Suleiman de buscar el cargo de su ex jefe. Mubarak convirtió a Suleiman en vicepresidente justo antes de perder el poder.

"Considero su entrada un insulto a la revolución y al pueblo egipcio", declaró Shater, quien recordó que estuvo preso durante 12 años en la era Mubarak. "Omar Suleiman ha cometido un gran error. Sólo ganará por medio de trampas y, si esto ocurre, la revolución se desatará de nuevo", aseguró.

El consejo militar, que tomó el poder de Mubarak en febrero del año pasado, ha dicho que entregará el poder a los civiles tras las elecciones presidenciales que tendrían lugar en mayo o junio. Más de 20 candidatos completaron las formalidades para postular a la jefatura de Estado y los principales contendores son todos islamistas o políticos de la era de Mubarak.

FMI

El respaldo de la formidable maquinaria de campaña de los Hermanos Musulmanes convierte a Shater en un favorito inmediato en las elecciones. Suleiman probó que aún tiene peso político al reunir rápidamente 30.000 firmas de votantes elegibles que necesitaba para postularse.

Protestas violentas y enfrentamientos sectarios han prolongado una crisis económica desde el derrocamiento de Mubarak, pero las calles han vuelto a una calma relativa tras elecciones parlamentarias en la medida en que las fuerzas políticas del país intentan obtener mayor influencia y el Ejército se prepara para dar un paso al lado.

Los Hermanos Musulmanes fueron proscritos por Mubarak pero llegaron al centro de la escena política tras la revuelta popular de enero del 2011 iniciada por revolucionarios liberales y de izquierda.

El grupo prometió no monopolizar el poder al estilo de Mubarak y sus asociados, pero su Partido Libertad y Justicia tiene ahora casi la mitad de los escaños del Parlamento y domina la asamblea que redacta una nueva Constitución.

Recientemente, los Hermanos Musulmanes no cumplieron con su promesa de no presentar a un candidato para la presidencia.

El Gobierno egipcio designado por militares comenzó a negociar un préstamo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en enero para ayudarlo a evitar una crisis del balance de pagos.

El FMI ha dicho que un amplio apoyo político en Egipto es un prerrequisito para el acuerdo de préstamo y los Hermanos Musulmanes aún no han comprometido su respaldo. El Gobierno dice ahora que las negociaciones no concluirían antes de junio.