En El Paso, Texas, Estados Unidos, lugar donde 23 personas murieron y más de 26 resultaron lesionadas, la comunidad está en la transición de pasar de un estado de luto a la acción contra este tipo de ataques motivados por un discurso racista, afirmó el director de la Red Fronteriza por los Derechos Humanos en El Paso, Fernando García.

En entrevista, dijo que se harán conciertos, marchas y desplazamientos desde diversas regiones del país hacia Washington, así como a esa ciudad fronteriza y llamados de acción contra la llamada supremacía blanca.

—¿Cómo debe entenderse la visita del presidente Trump a El Paso luego del ataque dirigido contra mexicanos en un centro comercial?

—Nosotros tuvimos una gran reunión comunitaria donde tuvimos más de 3,000 miembros de nuestra comunidad, de todos los sectores de El Paso, incluidas autoridades locales y de seis grupos comunitarios.

Había dos mensajes: el primero es que lo que se atacó aquí fue un símbolo, que es esta comunidad que, históricamente, ha sido resistente y que ha abierto su brazos a los migrantes y a los refugiados.

Pero también una comunidad que ha estado resistiendo toda política antiinmigrante de Donald Trump.

A nosotros nos quedó claro que este tirador que manejó más de 10 horas para llegar aquí y cometer este acto terrorista-racista tenía ideas de supremacía blanca en contra de nuestra comunidad hispana. Cuando hacemos un corte de caja, nos quedan muy claras las palabras de Trump, la retórica de Trump y su agresión hacia las comunidades migrantes (se reflejó en el discurso del agresor). Las palabras que ha utilizado este terrorista han salido de la boca de Trump. Por ello nos quedó claro que Trump no podía ser bienvenido a esta comunidad.

No se le dio la bienvenida al presidente por todo lo que ha significado y todas las agresiones que ha tenido hacia nuestra comunidad.

—¿El presidente tiene responsabilidad en esta situación?

—Desde hace más de un año, El Paso ha sido objeto de las peores políticas migratorias de este presidente. Aquí se ha probado la política antiinmigrante, donde se han separado a niños de sus familias; aquí se han muerto niños en los centros de detención de la Patrulla Fronteriza.

Aquí se han desplegado soldados y guardias nacionales de Estados Unidos. Aquí se han construido muros y aquí empezó el modelo de rechazar y mandar de regreso a refugiados centroamericanos hacia México. Todo esto con una línea ideológica, política de Trump.

Hace unos meses, llegó un grupo de civiles armados que acá llaman milicias, supremacistas blancos. Tuvimos un debate público con ellos y una de las cosas que dijeron claramente es que venían a la frontera a defender al país de la invasión y que estaban respondiendo al llamado que les hacía el presidente Donald Trump. Esas eran sus palabras.

Esto mismo lo escribió en un manifiesto el terrorista que mató a 23 personas en El Paso el pasado 3 de agosto y eso mismo lo ha dicho el presidente en múltiples ocasiones, que hay una visión de mexicanos criminales.

A nosotros no nos queda ninguna duda de que el presidente es responsable.

Sus palabras ya llevaron a que alguien hiciera este acto terrorista. Sus manos están manchadas de sangre de nuestras comunidades.

Cinco familias de las víctimas se negaron hablar con el presidente y creo que todos los sectores de aquí estaban muy indignados de que haya llegado a hacer un show por dos horas donde nada más le echó más sal a la herida.

No hubo ninguna sanación. Y parece que no la va a haber. No se ha arrepentido. No ha dicho que vaya a tomar nada de responsabilidad.

— ¿Esa situación coloca en una situación de riesgo de que ocurran más actos..?

—Desde luego. Mientras él estaba haciendo esta visita, quesque para acompañar a las familias, que más bien fue un acto político y un show, se estaba dando una gran redada de más de 700 migrantes en Mississippi.

Eso quiere decir que no sólo no se paró la política antiinmigrante, sino que se continuó con ella y Trump no se arrepintió, no condenó la supremacía blanca y no cambió su lenguaje.

Hoy mismo (el pasado viernes) se sigue escuchando este mensaje de los ilegales. Él sigue siendo el primer responsable de promover el racismo en el país y está utilizando a la Casa Blanca para promover una política de odio y claro que la gente que lo apoya, lo está escuchando el sujeto que hizo este acto terrorista, lo escuchó y terminó en esta catástrofe.

—¿Cree que vayan a ser más constantes las redadas?

—Lo que nosotros planteamos, en el sentido de que Trump fuese serio, es que si el realmente quisiera cambiar la situación, tendría que hacer varias cosas: la primera es arrepentirse de lo que ha dicho, la segunda pedir perdón a las familias y no sólo a las familias de las personas que murieron en este ataque terrorista, sino a las de los niños que murieron en los centros de detención de la migra.

También tendía que parar su mensaje racista y despectivo contra los migrantes y parar los operativos y las operaciones que están llevando a que los migrantes sean cazados por la migra o por supremacistas blancos.

Yo no creo que veamos nada claro; a nosotros nos queda claro que lo único que va a ocurrir es que se está creando un movimiento de presión en donde se pide que los dos mares que se juntaron aquí en El Paso el pasado 3 de agosto terminen, que es el acceso de los civiles a las armas de guerra que se venden como chicles aquí en Estados Unidos y el discurso de supremacía blanca y el racismo que promueve el propio presidente.

—Vienen las campañas por la presidencia, parece que el presidente Trump no va a cambiar su retórica porque le sirve para ganar votos…

—No lo sé. Trump ha sido una persona inestable, pero lo que sí es evidente es que él tiene una base con la que dice que cuenta, una base de votantes y esos votantes constituyen un voto duro racista xenófobo.

Entonces, para que él pueda ganar ciertos votos en estas elecciones, los únicos que le quedan son esos votos de esa base racista.

—En El Paso una gran mayoría tiene origen migrante. ¿Ellos cómo procesan este tipo de ataques y este tipo de narrativa?

—Estamos pasando de lo que es la transición de estar de luto a ya hacer las reflexiones y tomar acción.

Ayer se hicieron más de 56 eventos en todo el país, con el apoyo de líderes civiles negros y blancos. Hubo protestas y vigilias con el #ElPasoFirme. Eso representa que nuestra gente ya está pensando en rechazar activamente este lenguaje racista y hacer responsable al presidente y a toda la gente que se ha callado ante ello. A veces se promueve desde los púlpitos de las iglesias cristianas blancas.

Además estamos preparando otras. El 7 de septiembre habrá un concierto en El Paso con un llamado a la acción contra la llamada supremacía blanca y que se limite el acceso a las armas. También habrá marchas y movilizaciones a Washington desde varias regiones del país, y hacia la frontera.

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