San Juan. Durante su recorrido por una pequeña porción de la devastación que provocó el huracán María, el presidente Donald Trump felicitó a Puerto Rico por escapar a un mayor número de fatalidades de “una verdadera catástrofe como Katrina”.

“Si vemos Katrina y vemos los cientos y cientos de personas que murieron y vemos que acá hay 16 muertos, 16 versus miles, pueden estar muy orgullosos”, señaló Trump y elogió la asistencia prestada por su gobierno, sin mencionar las fuertes críticas a la respuesta federal.

“Realmente un milagro”, dijo de la recuperación, una evaluación que no coincide con la desesperación de muchos. Hoy, 95% de los hogares portorriqueños siguen sin electricidad, incluidos algunos hospitales, mientras que los habitantes de las zonas rurales todavía luchan por acceder a alimentos y agua potable. La agencia humanitaria Oxfam ha calificado la ayuda como “inadecuada e insuficiente”.

El gobernador puertorriqueño dijo este lunes por la noche que la cifra oficial de muertos aumentó a 34, de los 16 de los que se tenía noticia.

Trump prometió asistencia total para la isla y añadió, un tanto a la ligera: “Ahora, odio decírselos Puerto Rico, pero han alterado un poco nuestro presupuesto porque hemos gastado mucho dinero en Puerto Rico. Y está bien. Salvamos muchas vidas”.

La visita ofreció nueva evidencia del sendero poco convencional que Trump ha tomado en respuesta al azote de los huracanes Harvey, Irma y María. Su efusivo elogio de los trabajos federales de recuperación ha ensombrecido sus despliegues de empatía hacia los afectados. Y en Puerto Rico, sus críticas hacia los habitantes por no hacer más para ayudarse han sido una nota discordante durante una época de crisis.

En su visita de cinco horas a la isla, Trump se reunió con el gobernador Ricardo Roselló y también con la alcaldesa de San Juan, quien pidió la semana pasada entre sollozos que enviara más ayuda a la isla y que no los “matara con la indiferencia”.