París. San Cristóbal y Nieves se convirtió en el país número 44 que ratifica el Tratado de Prohibición de las Armas Nucleares. Lo hizo en una fecha simbólica, el 75 aniversario del bombardeo atómico que los Estados Unidos lanzaron sobre la ciudad japonesa de Nagasaki. Solo faltan seis ratificaciones para que el pacto entre en vigor.

La semana pasada lo hicieron Irlanda, Nigeria y Niue. Ayer 11 de agosto, el embajador de México en Francia Juan Manuel Gómez Robledo se congratuló por las ratificaciones: “A 75 años de los ataques con bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, saludo la ratificación de Irlanda, Nigeria y San Cristóbal y Nieves, más la adhesión de Niue, al Tratado de Prohibición de Armas Nucleares”.

A través de su cuenta de Twitter, el ex subsecretario de Relaciones Exteriores explicó que una vez que entre en vigor el Tratado de Prohibición de las Armas Nucleares, se sumará al “Tratado de Tlatelolco, zonas desnuclearizadas y al TNP (Tratado sobre la No Proliferación) para avanzar hacia el desarme nuclear”.

El embajador Gómez Robledo fue un gran impulsor del tratado hace tres años. Como subsecretario comentó: “Miles de armas nucleares están listas para ser empleadas en cuestión de minutos, y el riesgo de un accidente no puede ser descartado. ¿Estamos listos para hacer frente a este reto aterrador?”.

El tratado, que se adoptó hace tres años, prohíbe el desarrollo, la posesión y el uso de armas nucleares.

Sin embargo, las potencias atómicas y otras naciones protegidas bajo el paraguas nuclear estadounidense, no lo han firmado.

Los Juicios de Núremberg

Este año también se cumplen 75 años del inicio de los Juicios de Núremberg.

Entre el 20 de noviembre de 1945 y el primero de octubre de 1946 se juzgaron  a diversos exdirigentes de la Alemania nazi. “El formato de los juicios fue una mezcla de tradiciones legales en la que comparecieron acusadores y defensores conforme a normas procesales de origen anglosajón”, escribe el académico Juan Carlos Abreu y Abreu.

Entre los principios jurídicos que se acuñaron durante los Juicios de Núremberg, y que a al postre sirvieron como bases de la arquitectura del Derecho Internacional, destaca: “Toda persona que cometa un acto que constituya delito de derecho internacional es responsable de él y está sujeta a sanción”.

Abreu y Abreu destaca la participación del abogado soviético Román Rudenko durante los juicios ya que demostró “su magistral estrategia litigiosa y sus altas cualidades en la argumentación forense que culminaron en tan emblemáticas sentencias”.

Rudenko participó en la famosa Comisión Shvérnik (1955), que realizó aportes contra el estalinismo.