Kabul. Ayer, las autoridades afganas expresaron su consternación y rabia mientras los aldeanos sepultaban silenciosamente a 16 civiles, entre ellos nueve niños presuntamente muertos por los disparos de un soldado renegado estadounidense el día anterior en el sur de Afganistán.

Mientras los espeluznantes detalles e imágenes comenzaron a propagarse en Internet, varios miembros del Parlamento, incluyendo a los acérrimos partidarios de Estados Unidos, exigieron que el soldado sea juzgado en Afganistán. Por otra parte, el talibán prometió vengar los asesinatos, que encajan perfectamente en su narrativa que describe a las tropas extranjeras como asesinos despiadados que libran una guerra contra el islam.

Los asesinatos fueron los últimos en una cascada de errores y chascos que han sacudido la confianza de los afganos en EU. Funcionarios afganos y occidentales afirmaron que los asesinatos del domingo en el distrito Panjwai, de Kandahar, podrían llegar a marcar un punto sin retorno.

Estoy preocupado como nunca antes. Parece que sólo nos quedan malas decisiones que tomar. La línea entre amigos y enemigos se confunde como nunca antes , expuso Waheed Omer, exportavoz del Presidente afgano, quien durante años argumentó que la relación entre Kabul y sus patrocinadores occidentales es espinosa, pero sólida y esencial.

La consecuencia más inmediata de los asesinatos probablemente afectará la capacidad de Washing­ton para negociar un acuerdo estratégico que permita a Estados Unidos mantener tropas ahí más allá del final del 2014. En Irak, el año pasado, un debate similar acerca de la responsabilidad de las muertes de civiles fue lo que finalmente condenó el objetivo de Washington de mantener a un pequeño contingente de tropas en el país.

Funcionarios occidentales expresaron un cierto grado de alivio de que los asesinatos no generaran inmediatamente el tipo de protestas violentas y generalizadas que ocurrieran el mes pasado luego de la incineración de algunos ejemplares del Corán por soldados estadounidenses. Sin embargo, algunos dijeron que se preparan para enfrentar graves repercusiones.

Esto tendrá un efecto devastador en nuestra credibilidad. Todas estas cosas podrían llegar a tener un efecto corrosivo progresivo en nuestra relación con Afganistán. Éste podría tratarse del primer gran paso que nos bloqueará , afirmó ayer por la noche un funcionario occidental, quien habló en condición de anonimato.