Al menos diez personas murieron y 65 más resultaron heridas el jueves por la explosión de un carro bomba en una academia de la Policía Nacional en el sur de la capital colombiana, en un hecho calificado por el gobierno como "un acto terrorista" que provocó temores de un regreso al violento pasado del país sudamericano.

El presidente de Colombia, Iván Duque, canceló un consejo de seguridad en la ciudad de Quibdó, la capital del selvático departamento del Chocó, y regresó a Bogotá en compañía del ministro de Defensa, Guillermo Botero, y de la cúpula militar, para ponerse al frente de la situación.

"Ese demencial acto terrorista no quedará impune. Los colombianos nunca nos hemos sometido al terrorismo, siempre lo hemos derrotado, esta no será la excepción, no nos doblegarán", dijo Duque al término de una reunión con la cúpula de las Fuerzas Armadas en la academia policial que blanco del ataque.

"Ni un paso atrás frente a quienes atacan miserablemente a la sociedad. Todos juntos, sin ningún distingo, debemos apoyar a la Fuerza Pública para capturar y castigar con severidad, de la mano de la justicia, a los autores de esta barbarie", agregó sin responsabilizar de inmediato a ningún grupo por el ataque.

Imágenes publicadas en redes sociales mostraron los restos de un vehículo en llamas en el parqueadero del centro de formación de oficiales de la Policía Nacional y socorristas corriendo por el lugar.

Fuera del complejo policial se reunieron decenas de familiares de cadetes llorando y buscando información sobre la situación de los alumnos que buscan convertirse en oficiales, mientras salían ambulancias con heridos y helicópteros de la fuerza sobrevolaban la zona.

La explosión también rompió los vidrios de varios edificios y casas cercanas a la academia.

Entrada violenta del vehículo

Testigos relataron a periodistas en el sitio que el vehículo entró violentamente al centro de formación policial y después se estrelló contra un muro produciendo la explosión en la que murió el conductor. Las restantes nueve víctimas fatales eran alumnos de la academia, incluyendo una joven ecuatoriana, según fuentes de la policía.

"Es un carro bomba que desafortunadamente vulneró los filtros de seguridad", dijo a periodistas la vicepresidenta, Marta Lucía Ramírez.

El fiscal general, Néstor Humberto Martínez, reveló que el vehículo estaba cargado con 80 kilos de pentonita, un explosivo utilizado por grupos armados ilegales.

Los ataques con vehículos cargados con explosivos fueron frecuentes en Colombia en medio de la guerra del Estado contra el Cartel de Medellín que dirigió el difunto narcotraficante Pablo Escobar, a finales de la década de 1980, así como por las acciones de los grupos guerrilleros izquierdistas.

Sin embargo, estos hechos se redujeron considerablemente tras el acuerdo de paz que firmaron en 2016 el gobierno y la desmovilizada guerrilla de las FARC para poner fin a un conflicto de más de medio siglo que ha dejado 260,000 muertos y millones de desplazados.

Los ataques con explosivos más recientes han sido cometidos por el izquierdista Ejército de Liberación Nacional (ELN), grupo con el que Duque mantiene congelados los diálogos de paz a la espera de que libere a 17 personas secuestradas y suspenda sus hostilidades.

Pero el grupo rebelde conformado por unos 2,000 combatientes y considerado como una organización terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea se ha negado a aceptar las demandas.

El ELN es radical, tiene una cadena de mando difusa y disenso entre sus filas, lo que según fuentes de seguridad y analistas dificulta lograr un acuerdo de paz.

Las Naciones Unidas, además de Ecuador, Panamá, Paraguay y Venezuela, país con el que Colombia mantiene unas tensas relaciones, condenaron el ataque y expresaron su solidaridad con las víctimas.