El fiscal general Jeff Sessions dijo que las víctimas de violencia doméstica y de las pandillas por lo general no calificarán para pedir asilo, una decisión que los defensores de derechos humanos dicen que afectará a decenas de miles de inmigrantes que buscan refugio en Estados Unidos.

Su anuncio va en concordancia con el reenfoque que había adelantado sobre “restablecer los sólidos principios de asilo” contenidos en la Ley de Inmigración y Nacionalidad, un nuevo paso en la estrategia de la Casa Blanca para dificultar la entrada al país a inmigrantes que llegan en busca de la protección del gobierno estadounidense.

La decisión de Sessions revierte una medida del pánel de Apelaciones sobre Inmigración del Departamento de Justicia establecida en el 2016 que indica que una mujer abusada de El Salvador era elegible para asilo bajo la ley federal.

Esa instancia normalmente es la máxima autoridad sobre esos asuntos, pero el fiscal general tiene el poder de cambiarlo.

“No hemos actuado con apresuramiento sino cuidadosamente”, dijo Sessions. “En mi juicio, ésta es una interpretación correcta de la ley”.

“Por lo general, las solicitudes de extranjeros pertinentes a violencia doméstica o violencia de pandillas perpetradas por actores no gubernamentales no calificarán para asilo”, escribió en un comunicado.