El Senado de Estados Unidos se ha movido para bloquear un plan del Pentágono para enviar centenares de espías adicionales al extranjero, bajo el argumento de costos y fracasos en la gestión que han obstaculizado los esfuerzos existentes de espionaje del Departamento de Defensa.

Una ley de gastos militares aprobada por el Senado la semana pasada contiene una redacción que restringe al Pentágono el uso de fondos para ampliar sus filas de espionaje hasta que se hayan proporcionado más detalles sobre lo que el programa va a costar y del uso que se le dará a los espías adicionales.

La acción es un revés para el principal servicio de espionaje del Pentágono, la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA por su sigla en inglés), que ha puesto en marcha un plan de cinco años para montar una red de espionaje en el extranjero, que es más cercana al modelo de la CIA y que podría rivalizar en tamaño con la agencia.

El plan es parte de un esfuerzo más amplio para enfocar a la DIA a las amenazas más amplias -como las nuevas ramas de Al-Qaeda en África y los avances militares chinos- después de haber pasado la última década concentrada en las guerras en Irak y Afganistán.

La DIA tiene unos 500 agentes encubiertos que se dedican a espiar en el extranjero, pero el plan prevé que el total se incremente a entre 800 y 1,000 en el 2018.

Los nuevos operativos serían entrenados por la CIA, pero sus tareas serán determinadas por el Departamento de Defensa.