Manama.- Miles de manifestantes prodemocracia se congregaron el viernes en la capital de Bahréin en la antesala del Gran Premio de Fórmula Uno en ese país, generando enfrentamientos con la policía.

Jóvenes encapuchados lanzaron bombas incendiarias a la policía, que impidió una marcha por una carretera principal. Los manifestantes buscaban llegar a una rotonda que fue un punto de encuentro durante una revuelta el año pasado.

Periodistas de Reuters en el lugar informaron que la policía respondió disparando gases lacrimógenos y bombas de sonido.

Mientras los monoplazas de la Fórmula Uno eran llevados al circuito de Sakhir para las prácticas libres del evento, príncipe de Bahréin, Salman, rechazó los llamados de activistas de derechos humanos y de la oposición para cancelar la carrera del domingo, diciendo que una decisión así era seguirle el juego a los "extremistas".

Los manifestantes de la mayoría chií dicen sentirse marginados por una elite gobernante controlada por los sunitas, y han dejado claro que están decididos a utilizar el glamoroso evento deportivo, que atrae la atención del mundo, para difundir sus reivindicaciones.

Cientos de manifestantes intentaron dirigirse hacia la rotonda de la Perla, el foco inicial del movimiento de protesta que dio comienzo a un levantamiento en febrero del 2011, y se produjeron enfrentamientos cuando la policía los detuvo.

Los manifestantes dijeron sentir que el Gran Premio, que vuelve a la isla del Golfo Pérsico después de haber sido cancelado el año pasado, era inoportuno.

"Me encantan los autos pero la situación en Bahréin no permite que se realice la Fórmula Uno", dijo Hassan Mohammed Hassan, un manifestante que vestía una camiseta de Ferrari.

Cientos de manifestantes ingresaron a un centro comercial para escapar de los gases lacrimógenos. No estaba claro cuántos resultaron heridos en los enfrentamientos.

"Había gases lacrimógenos por todas partes", dijo un testigo de Reuters. "Cientos de personas se refugiaron en el centro comercial", agregó.

En declaraciones a los medios de comunicación en el circuito de Sakhir, acompañado del jefe comercial de la Fórmula Uno, Bernie Ecclestone, el príncipe heredero Salman dijo: "Creo que la cancelación de la carrera sólo fortalece a los extremistas".

Muchos ven que el Gobierno, que ha sido criticado en el extranjero por su represión de las protestas prodemocracia, estaría utilizando el Gran Premio como una manera de mostrar que la vida volvió a la normalidad después de que grupos partidarios de la democracia e inspirados en la Primavera Arabe llevaran a cabo un levantamiento el año pasado.

Las protestas fueron reprimidas en un comienzo, pero han regresado en los últimos meses, con manifestaciones de miles de personas que en ocasiones han desencadenado enfrentamientos con la policía.

Organizaciones de derechos humanos han dicho que la carrera no debería haberse realizado en Bahréin, sede de una base naval de Estados Unidos y un aliado de la vecina Arabia Saudita en una zona tensa y vital para la economía mundial.

Dos de los 12 equipos de la Fórmula Uno dijeron que su personal se había visto envuelto en incidentes por manifestantes que lanzaron bombas incendiarias.

La escudería Force India se perdió la segunda práctica del viernes, citando razones de seguridad, para que su personal pudiera regresar a sus hoteles de forma segura antes del anochecer.

La actividad de la Fórmula Uno continuará el sábado con las clasificaciones, mientras que el domingo se llevará a cabo la carrera.

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