Bogotá. Tras ocho años en el poder, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, quien dejará el mandato el próximo 7 de agosto en manos del opositor de derecha Iván Duque, parece irse atrapado en una paradoja al lograr la paz a costa de su popularidad.

En su última entrevista a AFP como presidente, Juan Manuel Santos respondió que ante su búsqueda de paz en Colombia, el acuerdo con las FARC no tiene precedente en ningún otro país y que seguirá negociando con ELN firmar un cese al fuego, aunque sea temporal.

“Se quejan mucho de que el Estado no ha cumplido. El Estado sí ha cumplido; sí hay retrasos, hay aspectos que en el Congreso se han modificado, pero en términos generales, lo dicen todos los organismos internacionales, los verificadores, este acuerdo se ha cumplido en una forma muy rápida, la implementación va bien, lo que pasa es que ellos también están haciendo política, eso es comprensible y bienvenido”, opinó sobre la exguerrilla a casi dos años de la firma de la paz.

Sobre su cambio de enfoque en la lucha contra las drogas, Santos consideró que hay que dar alternativas a los campesinos (cultivadores de coca) y ser más efectivos contra las mafias y contra el lavado de activos, ya que la legalización de las drogas no es la única alternativa.

Ante un enfrentamiento con el expresidente Álvaro Uribe, Santos manifestó no temer a una cacería judicial tras dejar el poder y que no necesita defender su legado.

“El legado se defiende solo, ahí están los resultados (...) La paz está ahí, las FARC son partido político, ahí está. La paz la va a seguir defendiendo el pueblo colombiano, porque la paz no es mía, ni es de mi gobierno, es de todos los colombianos. Es el bien más preciado que puede tener cualquier sociedad y los colombianos tienen que defender la paz y la van a defender”, dijo.

Juan Manuel Santos aprovechará dedicarle tiempo a su familia y ya cuenta con varias ofertas para integrarse a las filas de la academia.