Con el fin de ganar la nominación presidencial republicana, Mitt Romney ha seguido el libro de jugadas al pie de la letra. Recaudó más dinero que sus rivales y construyó una organización nacional. Acumuló el respaldo de prominentes miembros del partido y demostró que podía ganar en una primaria referencial como la de New Hampshire y en un estado importante como lo es Florida.

Etiquetado muy temprano como el candidato favorito, ahora se encuentra debilitándose cada vez más en lugar de fortalecerse, lo cual da pie a una perspectiva que era impensable hace sólo dos semanas: él puede perder.

Las convenciones que han definido el proceso de las primarias en los últimos 40 años se han revertido y la fortuna de Romney ha caído.

Con muy poca de su culpa, Romney es el favorito, pero es probablemente el favorito más débil en la historia del partido , expuso Dan Schnur, director del Instituto de Política Jesse M. Unruh.

Mucho tiene que ver con la reducción de la fuerza política de los partidos debido a que el gobierno no puede limitar el gasto político, permitiendo que cualquier candidato pueda continuar en la carrera siempre y cuando tenga el soporte económico, lo que ha generado que las decisiones en el partido se conviertan en decisiones individuales.

Romney, quien ha recolectado más dinero que cualquiera de sus oponentes, ahora no cuenta con el apoyo completo del partido.