Yemen. Rebeldes chiítas que controlan la capital de Yemen obligaron a retroceder a decenas de personas que protestaban contra ellos en las calles el miércoles, disparando al aire y golpeando a manifestantes con bastones y cuchillos.

La violencia enfatizó la volatilidad en Yemen, luego de que el presidente renunciase la semana pasada bajo presiones de los rebeldes, conocidos como hutis, que le habían colocado bajo arresto domiciliario y demandado una mayor participación en el poder.

Testigos dijeron que los rebeldes detuvieron el miércoles a varios manifestantes y periodistas, y que alrededor de 10 personas fueron heridas en incidentes.

El periódico yemení Source Online dijo que uno de sus periodistas había sido arrestado por los hutis, pero dejado en libertad más adelante.

Los rebeldes tomaron Saná en septiembre y la semana pasada colocaron bajo arresto domiciliario al presidente, el primer ministro y altos miembros del gabinete, lo que llevó a la renuncia.

Desde entonces, protestas contra los hutis se han realizado en diversas partes del país.

Los rebeldes detuvieron a decenas de manifestantes y periodistas el lunes y oponentes de los hutis han pedido su libertad como gesto de buena fe.

El miércoles, el líder de los hutis llamó a una transferencia pacífica del poder luego de que sus fuerzas dejasen en libertad a un asesor presidencial cuya captura había desatado una violenta escalada que llevó a la renuncia del gobierno.

Abdel-Malek al-Huti pidió una reunión en Saná el viernes para trabajar hacia una solución de asuntos políticos y de seguridad. Prometió además combatir a anarquistas .

La nueva crisis en Yemen ha sumido el empobrecido país más profundamente en el caos y lo ha llevado más cerca de una división sectaria y tribal.

La violencia y el vacío de poder han causado además preocupaciones sobre la capacidad de Estados Unidos de seguir atacando a la rama yemení de Al-Qaeda, que Washington considera la más peligrosa en el mundo.