Moscú. El presidente ruso, Vladimir Putin, advirtió el día de ayer 21 de abril, a Occidente que "no traspasen la línea roja" con Rusia, en medio de crecientes tensiones.

Estados Unidos y la Unión Europea (UE) llevan semanas denunciando que Rusia ha desplegado decenas de miles de soldados en las fronteras de Ucrania. También critican el encarcelamiento del opositor Alexéi Navalni, en huelga de hambre desde hace tres semanas y que, según sus allegados, estaría moribundo.

"Los organizadores de provocaciones que amenacen nuestra seguridad lo lamentarán como nunca tuvieron que lamentar cualquier cosa", recalcó en su discurso anual sobre el estado de la nación.

"Espero que nadie tenga la idea de traspasar una línea roja con Rusia", insistió, prometiendo una respuesta "asimétrica, rápida y dura".

Su portavoz, Dmitri Peskov, precisó a las agencias de noticias rusas que, con esa "línea", Putin se refería a los intereses de Moscú, a la injerencia en la política interna y a cualquier declaración "insultante" para el país.

Rusia ha sido objeto de sanciones occidentales a causa del conflicto en Ucrania, la represión de la oposición y acusaciones de ciberataques, espionaje e injerencias electorales. Y cada vez, Moscú ha respondido.

Pero el único asunto internacional que Putin abordó fue el del "intento de golpe de Estado y de asesinato del presidente de Bielorrusia", revelado el pasado fin de semana por los servicios de seguridad de ambos países.

Putin denunció el silencio occidental ante ese caso, un día antes de reunirse en Moscú con su homólogo bielorruso Alexander Lukashenko, un dirigente muy criticado en Occidente por la brutal represión con la que atajó un movimiento de protesta en agosto.

Ni una palabra sobre Navalni

Como era de esperar, Putin no dijo ni una palabra sobre la situación de Navalni, encarcelado y en huelga de hambre desde el 31 de marzo para protestar contra sus condiciones de detención.

El opositor fue arrestado en enero, al regresar a Rusia tras cinco meses de convalecencia en un hospital de Alemania por un envenenamiento del que acusa personalmente a Putin. Occidente reclama su liberación.

Sus simpatizantes organizaron manifestaciones en varias partes del país la noche de ayer.

En Novosibirsk, en Siberia, se manifestaron centenares de personas, según un video del Fondo de Lucha contra la Corrupción de Navalni, al grito de "Putin asesino". En Tomsk, donde el opositor fue envenenado, una pequeña multitud coreaba: "¡Libérenle!".

Expertos sobre derechos humanos de la ONU pidieron que Navalni sea atendido en el extranjero.