Madrid. “Son unos sinvergüenzas”; “estoy enfadada y decepcionada”; “que los echen a todos”. El hartazgo era más que evidente en las calles de Madrid, ante la noticia de que España celebrará sus cuartas elecciones en cuatro años.

La incapacidad para aunar apoyos del líder del PSOE, Pedro Sánchez, ganador de las legislativas del 28 de abril sin mayoría absoluta, y los posicionamientos de los demás partidos obligarán a los españoles a votar de nuevo el próximo 10 de noviembre.

“La situación es un poco como el Barça y el Madrid. Estás conmigo o contra mí, y basta”, resumió Silvia Fernández, empleada de recursos humanos.

Juan Carlos Jurado, un pluriempleado de 51 años y cuyo último trabajo fue como conductor de Uber, lo tiene muy claro: “Que los echen a todos y que venga gente nueva”.

“No han valido para eso, para llegar a un acuerdo y gobernar un país, que es su misión”, añadió este hombre en un parque del madrileño barrio de Vallecas, bastión tradicional de la izquierda. Pese a todo, dice que votará de nuevo por el PSOE.

“Son todos culpables”, y “el PSOE también ha tenido parte de culpa”, creyéndose que “es el dueño de los votos” de sus simpatizantes. Tendría que sentirse avergonzado”, dijo Antonio Brasero, de 59 años, que ha trabajado 35 como taxista.

Javier García, un ingeniero industrial de 27 años, criticó al PSOE y Podemos por fracasar en su proyecto de gobernar juntos, mediante una coalición o acuerdo programático.

“Ya no creo en ninguno”

“Son todos unos sinvergüenzas, así de claro, porque no piensan nada más que en su puesto, en su situación. No piensan en los ciudadanos para nada”, protesta María Ángeles Alonso, una mujer desempleada de 64 años que debe cuidar de su anciana madre.

Votó a Ciudadanos en abril, pero no irá a las urnas. “Ya no creo en ninguno”, apostilló.

El empresario Fernando Muguiro sostuvo que no le sorprende el bloqueo. “Aquí somos incapaces de borrar, de olvidar los insultos”, agregó este hombre de 45 años, dueño de un herbolario en el acomodado barrio de Salamanca. Afirmó que está “decepcionado”, aunque, como en abril, volverá a votar “a la derecha”.