Con la decisión del jueves 20 de octubre del Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela de aplazar la segunda recolección de firmas para remover al presidente Nicolás Maduro de su cargo por un supuesto fraude en la consecución de las primeras rúbricas, las opciones de los pertenecientes de la Mesa para la Unidad Democrática (MUD) se redujeron a abrirle un juicio político al mandatario, con el apoyo de la comunidad internacional y de los militares.

Sin embargo, estas siguen sin ser salidas fáciles. Una de las actuaciones que mayor presión de la comunidad internacional generaría es la activación de protocolos para restablecer el orden democrático, principalmente el de Ushuaia de Mercosur, un mecanismo que dejaría al país por fuera de la unión y lo aislaría, aún más, en términos de intercambios económicos por la finalización de tratados comerciales y cierres fronterizos.

Pero según el docente del Centro de Estudios Políticos e Internacionales de la Universidad del Rosario, Mauricio Jaramillo Jassir, no es fácil que este mecanismo se active debido a la posible falta de consenso entre los miembros.

Con el protocolo de Mercosur se contemplan sanciones económicas, el país se sale del esquema de cooperación y las consecuencias son nefastas en temas económicos, pero yo no creo que haya consenso. No creo que ninguno de lo escenarios permita apoyar a una de las dos caras y no van a hacer más que llamar al diálogo , le explicó Jaramillo al periódico colombiano La República.

Sin embargo, no es una posición del todo clara para todos los analistas, pues las cargas en la balanza política de Mercosur han cambiado radicalmente en este año. Se puso fin a los gobiernos socialistas de Argentina, con la salida del kirchnerismo, y también cambió Perú, con la llegada del centroderechista Kuczynski, y en Brasil, ahora en manos de Michel Temer.

Con estas tres nuevas derechas en el radar, unidas a la colombiana, sería difícil que los dos países claramente socialistas restantes (Ecuador y Bolivia) hicieran un contrapeso suficiente para evitar la medida.

Del otro lado, están los militares. Hay dos cosas que mantienen a Maduro, el respaldo de las bases chavistas, una red de apoyo muy importante que en cualquier momento se activa en una serie de manifestaciones, a veces violentas, que hace que la oposición piense dos veces antes de actuar, y los militares que aún apoyan al régimen. Si estos militares le dan la espalda, se acaba la gobernablidad y Maduro saldría del poder , explicó Jassir.

Y aunque el oficialismo es muy hermético, ya ha corrido mucho el rumor de que militares como el mayor general retirado Clíver Alcalá Cordones, antiguo principal escudero de Hugo Chávez, no simpatizan con el actual gobernante.

De cualquier modo, estos escenarios aún son hipotéticos, y a la oposición no le queda más que esperar que esta vez el Gobierno no desconozca a la Asamblea Nacional (AN), de mayoría opositora, como lo hizo con la aprobación del presupuesto de 2017 o la declaración del estado de emergencia que le otorgó a Maduro el poder suficiente para decidir cómo actuar para combatir la inflación oficial de 331.9% o el desabastecimiento que la MUD ubica en 81 por ciento.

Parte de esto quedará claro tras la reunión que se llevará a cabo entre el Gobierno y la unidad opositora, para tratar resolver la tensa situación que atraviesa el país, aunque los analistas permanecen escépticos a los resultados.