Washington. LA OPOSICIÓN de Venezuela está participando en un bombardeo diplomático tras el fallido levantamiento del 30 de abril pasado, incluso, no descarta una operación militar conjunta con Estados Unidos para lograr su objetivo: la destitución del presidente Nicolás Maduro.

La oposición se ha mostrado renuente a participar en conversaciones directas con los emisarios de Maduro, debido a las malas experiencias ocurridas en el 2017 y el 2018, en las que Maduro las ha utilizado para ganar tiempo.

El Grupo de Contacto Internacional, que incluye a Italia, España, Francia, Uruguay y Ecuador, envió la semana pasada una delegación a Caracas para hablar con ambas partes. No hubo signos de progreso.

Esta semana, Maduro anunció el adelanto de las elecciones de la Asamblea Nacional (Parlamento), que está controlada por la oposición y que él mismo desconoce.

“Parece como si Maduro estuviera atrapado en la idea de que él es constitucional y legítimo”, dijo una persona informada sobre las negociaciones entre ambas partes.

Luis Vicente León, director de la encuestadora Datanálisis en Caracas, dijo que el hecho de que ambas partes acepten explorar las conversaciones “significa que ambos lados están empezando a sentirse agotados”.

El gobierno está aislado, dividido y apenas puede gobernar, comenta León, mientras que la oposición se ha dado cuenta de que su estrategia para expulsar a Maduro cortejando a militares y a sus incondicionales no ha sido suficiente.

“Por ahora, las conversaciones no han tenido mucho éxito, pero apenas están comenzando”, dijo León. “Las demandas de ambos lados todavía están demasiado alejadas. Si tuviera que colocar la probabilidad de éxito entre uno y 10, todavía diría que es menor de cinco”.

Señales mixtas

Tanto Maduro como la oposición están enviando señales mixtas. Maduro se comprometió a aliviar las tensiones y acordó hablar con los países que esperan mediar un acuerdo. Sin embargo, su gobierno encarceló al vicepresidente del Parlamento, Edgar Zambrano.

El lado Guaidó también se ha vuelto más agresivo al considerar la opción de una intervención militar extranjera para expulsar a Maduro. El lunes, el embajador en Estados Unidos, Carlos Vecchio, se reunió con el Departamento de Estado de Estados Unidos y el Departamento de Defensa para “evaluar mecanismos conjuntos de cooperación y planificación estratégica”. Sin embargo, envió a uno de los suyos a Noruega para explorar un diálogo.

Ayer y desde la clandestinidad, Cristopher Figuera, uno de los alzados contra Maduro, manifestó al ministro de Defensa que “llegó la hora de actuar”.