Quetta.- Las fuerzas de Estados Unidos rastrearon y mataron a su enemigo más buscado, Osama bin Laden, después de que una cacería de 10 años terminó en un tranquilo pueblo de Pakistán. ¿Quién es el próximo?

Después de la muerte del líder de Al Qaeda en una incursión el 2 de mayo, Estados Unidos ha aclarado que perseguirá a los milicianos islamistas en Pakistán si los encuentra, y en lo más alto de cualquier lista se encontraría el líder talibán afgano mulá Mohammad Omar.

Durante año, funcionarios estadounidenses han dicho que Omar, quien tiene sólo un ojo, se encuentra en la ciudad pakistaní de Quetta, cerca de la frontera con Afganistán, donde encabeza el consejo de líderes talibanes, o shura.

Pakistán rechaza las afirmaciones de que Omar está en el país, o incluso de que la llamada shura de Quetta existe. Pero tales negativas suenan vacías después de que el líder de Al Qaeda fuera hallado en el país después de años de declaraciones similares.

La gente en Quetta está nerviosa y algunos desprecian a ambos bandos de la lucha contra la militancia islámica.

"No tengo ninguna simpatía por el mulá Omar o los talibanes pero tampoco la tengo por los estadounidenses", dijo Zulfiqar Tareen, representante de una compañía farmacéutica que tomaba pedidos de los dueños de locales en uno de los principales mercados de Quetta.

"Sí, los talibanes son terroristas pero también lo es Estados Unidos", señaló.

Para Estados Unidos, desesperado por hallar una forma de poner fin a casi una década de guerra en Afganistán, capturar o matar a Omar podría ser decisivo.

"Si ellos realmente quieren estabilizar Afganistán y Pakistán deberían ir en busca del mulá Omar. El es la clave", dijo un diplomático árabe en Pakistán. "No sería una sorpresa que él fuera el próximo blanco", aseveró.

Quetta tiene una población de alrededor de 2.5 millones de habitantes, incluyendo muchos afganos, y se ubica en un valle rodeado por altas montañas.

Por largo tiempo la ciudad recibió a refugiados afganos y simpatizantes de los talibanes, y está situada a unos 100 kilómetros de un cruce montañoso hacia la vecina Afganistán, específicamente a la volátil provincia de Kandahar.

Funcionarios afganos dicen que Quetta es la base virtual de los talibanes, donde los militantes islámicos descansan, reciben tratamiento médico y sus líderes traman complots. Hombres con barba tupida y turbantes de la etnia Pashtún ven a los extranjeros con sospecha en algunos vecindarios.

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