El expresidente egipcio Hosni Mubarak murió este martes a los 91 años mientras era sometido a un tratamiento en una unidad de cuidados intensivos luego de una cirugía, dijeron autoridades locales.

La presidencia de Egipto dijo en un comunicado que lamentaba la muerte del exmandatario, que gobernó el país del norte de África por 30 años hasta que fue derrocado en una multitudinaria protesta en 2011.

Fue arrestado en abril del 2011, dos meses después de dejar el poder, y estuvo en prisión y en hospitales militares hasta 2017, cuando fue liberado tras ser absuelto de cargos de ordenar la represión que generó una matanza de manifestantes.

Mubarak había sido condenado a cadena perpetua en 2012 por conspirar para asesinar a 239 manifestantes durante la revuelta egipcia de 18 días.

Una corte de apelaciones ordenó un nuevo juicio y el caso contra Mubarak y sus altos oficiales fue desestimado. Finalmente se le absolvió en 2017.

Sin embargo, fue encontrado culpable en 2015 junto con dos de sus hijos de desviar fondos públicos y de utilizar el dinero para aumentar las propiedades de sus familiares. Fue sentenciado a tres años de cárcel.

Muchos egipcios que vivieron los tiempos de Mubarak en el poder lo consideran que sumió a la nación en la autocracia y en el capitalismo exacerbado. Su derrocamiento dio paso a las primeras elecciones libres de Egipto que llevaron al poder al presidente islamista Mohamed Mursi.

El nuevo mandatario apenas estuvo un año en la presidencia después de que en 2013 unas masivas protestas lo derrocaron por su defensa del jefe de las fuerzas armadas, Abdel Fattah al-Sisi, que ahora lidera Egipto.

Mientras, las figuras políticas de la era de Mubarak están siendo absueltas de procesamientos y las leyes que limitan las libertades civiles han esparcido temores entre activistas de que el antiguo régimen se está reinstalando.

Mubarak mantuvo siempre que era inocente y dijo que la historia lo juzgaría como un patriota que sirvió a su país desinteresadamente.

erp