Kabul. Un atacante suicida, que vestía un uniforme de policía, detonó ayer lunes una moto cargada de explosivos entre un grupo de militares de la OTAN y Afganistán, matando a tres soldados de la coalición y al menos a una docena de afganos en la ciudad suroriental de Khost, de acuerdo con funcionarios.

Entre los muertos se encontraban cuatro policías afganos, uno de ellos, el comandante de una unidad especial denominada Fuerza de Reacción Rápida. También entre los decesos se reportó a un intérprete de la OTAN.

El Ministerio del Interior anunció que decenas de personas resultaron heridas, muchas de ellas civiles.

Las fuerzas afganas y de la OTAN realizaban una patrulla a pie cuando el agresor detonó los explosivos en frente de un banco, en una concurrida zona de Khost, cerca de la frontera con Pakistán, manifestaron los funcionarios.

El movimiento radical islamista talibán se atribuyó la responsabilidad del ataque, que forma parte de la más reciente ola de violencia en Afganistán.

Un funcionario local, que habló en condición de anonimato, afirmó que los tres soldados de la OTAN muertos eran estadounidenses.

El ataque se produjo un día después de que dos estadounidenses -un soldado y un contratista civil- murieron durante un intercambio de disparos, al parecer con las fuerzas afganas. El enfrentamiento, en el que tres soldados afganos también murieron, pudo haber sido el resultado de un malentendido, de acuerdo con funcionarios locales.

Al menos 52 soldados extranjeros han muerto este año en los llamados ataques internos por parte de elementos renegados de las fuerzas afganas.