Moscú. IGOR KOROBOV, jefe de la agencia de inteligencia militar de Rusia GRU, falleció en Moscú a los 62 años. El ministerio de Defensa precisó en una declaración que Korobov, quien encabezó el GRU desde 2016, murió el viernes tras “una larga y grave enfermedad” de la que no ha ofrecido detalles.

Al GRU se le atribuye el envenenamiento del exespía Serguéi Skripal y su hija en Salisbury, en el Reino Unido, así como las operaciones para interferir en la elecciones presidenciales de EU, para piratear organismos encargados de investigar los casos de empleo de armas químicas o para hackear organizaciones deportivas que examinaban el supuesto dopaje de Estado en Rusia.

El presidente ruso, Vladimir Putin, ofreció sus condolencias a la familia Korobov, pero no nombró inmediatamente a un sucesor. “Dedicó su vida al servicio de la patria, a la defensa de los intereses nacionales y al fortalecimiento de la seguridad de nuestro Estado”, dijo Putin en una declaración emitida por el Kremlin.

Éste ha sido un año difícil para el GRU, que ha enfrentado revelaciones públicas de sus actividades.

En septiembre, la inteligencia británica dio a conocer un video de seguridad de agentes del GRU acusados del ataque contra el exespía y doble agente para Gran Bretaña Serguei Skripal y su hija en la ciudad inglesa de Salisbury. El grupo investigador Bellingcat y el portal ruso The Insider expusieron inmediatamente los nombres reales de los agentes. Varios medios de prensa, incluso The Associated Press, confirmaron las identidades.

Además, las autoridades holandesas identificaron recientemente a cuatro agentes del GRU que trataron de hackear la red de la agencia mundial de armas químicas.