El Cairo. El Presidente egipcio, Mohamed Morsi, anuló ayer por la mañana la mayor parte de un extraordinario decreto -proclamado el 22 de noviembre- que le daba un poder casi absoluto y sumergió a esta nación en una profunda crisis política.

Pero la oposición se mantuvo desafiante y llamó a una nueva ronda de protestas apenas unas horas después de la concesión del Presidente.

El decreto, que Morsi había asegurado era necesario para impulsar a la transición democrática de Egipto hacia adelante, será remplazado por una versión modificada de la declaración original. El artículo más polémico, que imponía todas las acciones de Morsi más allá de la revisión judicial, desapareció, indicó el sábado Mohammad Salim al-Awa, portavoz del diálogo político nacional.

Pero Morsi planea seguir adelante con un referéndum programado para el sábado de un controvertido proyecto constitucional, que la oposición insiste quiere ver archivado. Líderes de la oposición prometió ayer que a menos que el referéndum sea cancelado, las manifestaciones continuarán.

Los opositores calificaron el que el Presidente haya dado marcha atrás como una respuesta inadecuada a la ira que ha llevado a decenas de miles de manifestantes a las calles durante las últimas dos semanas. Pero algunos también vieron el reajuste del decreto de Morsi como un signo de debilidad que podría ser explotado.

Hemos roto la barrera del miedo: una constitución que reduce nuestros derechos y libertades es una constitución que vamos a derrumbar hoy , publicó en su cuenta de Twitter el líder opositor, Mohamed ElBaradei.

Los miembros del Frente de Salvación Nacional, una amplia alianza opositora encabezada por ElBaradei y un puñado de otros prominentes liberales y secularistas llamaron a los egipcios a continuar con sus manifestaciones.

Por lo menos tres grupos de activistas anunciaron sus planes para marchar hacia el Palacio Presidencial, donde las tensiones entre los partidarios de Morsi y sus opositores estallaron en violentos enfrentamientos la semana pasada.

El nuevo decreto responde a una demanda de los líderes de la oposición al reducir el poder de Morsi, aunque muchos afirmaron que el artículo ya ha cumplido su propósito para Morsi. Lo utilizó para proteger un panel islamista que se encargará de redactar la constitución.