Ciudad de México. Las simpatías que despierta Nicolás Maduro en México no son novedad. La otrora líder del partido Morena, Yeidckol Polevnsky, se deshace de elogios por el heredero del chavismo por motivos que pocos conocen ya que, por su estatura democrática, el venezolano no sobresale por su altura.

Es conocida su amistad con Jorge Rodríguez, publicista del régimen y hermano de Delcy, la otrora presidenta de la Asamblea Constituyente que nació para eclipsar a la legítima, la Asamblea Nacional.

“Entre 2016 y 2018, Alex Saab (testaferro de Maduro) y su socio, el también colombiano Álvaro Pulido Vargas, idearon una estructura de sociedades instrumentales en Hong Kong, Turquía y Emiratos Árabes Unidos, de la que se beneficiaron empresarios mexicanos”, publicó El País el día de ayer, que junto a Armando.info, realizaron una investigación sobre la forma en que el régimen de Nicolás Maduro sorteó las sanciones del Departamento del Tesoro.

Según la investigación, aparece el nombre del empresario mexicano “Joaquín Leal, un empresario de 29 años, sancionado desde junio de 2020 por el Departamento del Tesoro estadounidense por sus negocios con Venezuela y que desde entonces trabajaba en Diversidad, la empresa de José Adolfo Murat”, a quien desde hace tiempo se le ha vinculado con el régimen de Nicolás Maduro.

Murat y Leal han viajado a Caracas para reunirse con Jorge y Delcy Rodríguez para cooperar y enriquecerse con el petróleo venezolano y la venta de pipas de agua. Los contratos ascendieron a los US200 millones con 70% de pago de anticipo.

Los mexicanos vendieron también maíz. El País y Armando.info tienen en su poder correos electrónicos, Leal se presentó como representante legal de la empresa Libre Abordo, la empresa con la que el Gobierno venezolano hizo el negocio”, mientras que la directora era Olga María Zepeda Esparza, hoy multada por el Departamento del Tesoro.

Brillo de ojos

El negocio para Leal era redondo, tanto, que expandió la oferta de pipas de agua y maíz al petrolero. Conociendo las sanciones contra Maduro, Leal se ofreció a colocar su petróleo en varias partes del mundo. Creó decenas de empresas “para intentar esconder el resto del dinero y tejió una red de socios financieros en una treintena de países”.

El lado mexicano embarcaba los productos en especie y PDVSA les pagaba con petróleo y logística para sacarlo del país en buques.

El petróleo lo vendían a precios por debajo del mercado y PDVESA terminaba cobrando las facturas que le emitía a Libre Abordo en cuentas de bancos rusos. Leal y Libre Abordo tenían en Asia a sus principales clientes, por ejemplo, PetroChina y Sinopec.

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