Berlín. El gobierno de Alemania podría ver la estabilidad de nuevo, luego de que el ministro del Interior, Horst Seehofer, y la canciller Angela Merkel lograron un acuerdo sobre la política migratoria.

“Después de unas jornadas difíciles y unas duras negociaciones, creo que hemos alcanzado un buen acuerdo”, declaró Merkel al término de lo que podría ser el último intento de conciliación con su ministro Seehofer, quien exigía mayor firmeza en las fronteras frente a los solicitantes de asilo ya registrados en otros países de la Unión Europea (UE).

Además de asegurar que se mantendrá en su cargo tras una amenaza de dimitir, Horst Seehofer agregó: “Tras unas negociaciones intensivas entre el partido de centro-derecha de la jefa del gobierno alemán, la CDU y el partido conservador bávaro CSU nos pusimos de acuerdo sobre las medidas para reducir la inmigración irregular”.

El compromiso alcanzado incluye que los solicitantes de asilo que lleguen a Alemania pero que ya estén registrados en otros países de la UE sean llevados a “centros de tránsito” en la frontera con Austria y no repartirlos en lugares de acogida por el país, poniendo fin a la generosa política de acogida de migrantes en Alemania.

Los retornos a los países de la UE por los que entraron deberán organizarse en el marco de acuerdos administrativos concluidos con los estados implicados.

El Partido Socialdemócrata, tercer socio de la coalición, debe dar todavía su visto bueno.

Lucha interna

Merkel y Seehofer ponen fin a un conflicto de varias semanas que amenazaba la supervivencia de la frágil coalición de gobierno.

Pero Merkel salió debilitada y el conflicto en torno a los migrantes con el ala derecha de su coalición podría resurgir en cualquier momento, sobre todo tras las elecciones regionales de octubre en Baviera, donde la CSU podría perder su mayoría absoluta ante el ascenso de la extrema derecha.