El arresto de la periodista filipina Maria Ressa, al inicio de febrero, de acuerdo con conocedores del tema, es una medida en represalia por haber revelado las cuentas anónimas de Facebook que administra el gobierno del presidente Rodrigo Duterte con las que incita a la violencia. Pero algo más, el problema también afecta a la red social más importante del mundo.

El relator especial de derechos humanos de las Naciones Unidas dijo la semana pasada que Facebook tiene cierta responsabilidad, porque no aplicó sus políticas con las que tuvo que eliminar las cuentas falsas que incitan a la violencia.

Ressa, quien apareció en la portada de la revista Time como Persona del año 2018, identificó 26 cuentas que alcanzaron a más de 3 millones de usuarios de Facebook a mediados del 2016. En octubre, Ressa pidió a Facebook que las eliminara, sin embargo, no lo hizo.

Temía por su seguridad y la de sus colegas porque a través de las redes sociales el gobierno de Duterte ya había silenciado a otros periodistas y líderes cívicos que criticaban los asesinatos extrajudiciales de drogadictos y traficantes que el propio presidente promueve.

“Le di los datos a Facebook porque esperaba que tomaran cartas en el asunto”, expresó Ressa, y agregó que los ejecutivos se mostraron “sorprendidos” por lo que les dijo.

Ressa había tenido la intención de escribir una historia en la que Facebook eliminaba cuentas. Pero cuando Facebook no actuó, el medio independiente que ella creó, Rappler, preparó una serie de tres partes para contar la historia.

Una avalancha de amenazas llegó después de la publicación, que culminó a principios de febrero con el arresto de Ressa. Actualmente se encuentra en libertad bajo fianza a la espera de su comparecencia que tendrá lugar este 1 de marzo. Sobra agregar que ella y su equipo de trabajo de Rappler han reforzado su seguridad.

Tras la publicación del reportaje, Ressa recibió amenazas a través de Facebook a un ritmo de 90 mensajes por minuto.

Inmunidad a Facebook

La red social le comunicó que no podía hacer mucho por ella debido a que es una figura pública.

“Si Facebook hubiera tomado medidas en el 2016, no estaría en esta posición”, dijo Ressa. Sin embargo, acepta que no existen medidas legales para demandar a la red social. Los países han otorgado a Facebook inmunidad legal por el contenido que publica.

Simon Milner, vicepresidente de Políticas Públicas de Face- book en la región de Asia y el Pacífico, dijo: “Mantener a nuestra comunidad a salvo, especialmente a los que están en riesgo, es nuestra principal prioridad”.

En Filipinas, expuso Milner, la compañía ha aumentado el número de personas que vigilan el contenido, ha desarrollado una mejor tecnología para denunciar los abusos de manera rápida y ha ampliado los esfuerzos de alfabetización digital. También ha invertido más dinero en la formación de periodistas para mejorar sus prácticas y análisis.

“Siempre habrá más por hacer, y es por eso que tenemos un equipo de expertos dedicado a productos, políticas y asociaciones que se centran en ayudar a mantener segura a nuestra comunidad en Filipinas”, manifestó.

El equipo especializado se puso a trabajar el año pasado después de las críticas que recibió Facebook por su papel que jugó durante las elecciones estadounidenses del 2016 cuando Rusia pudo usar fácilmente la plataforma para desinformar sobre la candidatura de Hillary Clinton.

Ruchika Budhraja, vocera de Facebook, comentó que los ejecutivos le pidieron a la periodista las direcciones de Internet correspondientes a las cuentas falsas; sin embargo —dijo Budhraja—, Ressa se las envió varias semanas después de la publicación del reportaje en Rappler.

Facebook, explicó Budhraja, “tomó medidas en algunas de estas cuentas en octubre, pero sólo teníamos el artículo como guía”. Después de que Ressa les enviara las 26 cuentas en noviembre, “tomamos medidas sobre el resto de las cuentas que violaron nuestras políticas”.

La investigación de Ressa demostró que Facebook no cumplió sus propias políticas contra la creación de cuentas falsas desde donde se azuza a la violencia. La serie de reportajes que publicó en Rappler revela la forma en que una red de simpatizantes de Duterte involucraron a personas reales, difundieron mentiras, fotos engañosas y falsos incidentes de delitos para apoyar las políticas antidrogas extrajudiciales del presidente filipino.

A través de las cuentas falsas se pedía violencia contra legisladores, activistas cívicos y periodistas que hablaron en contra de las tácticas de Duterte. Ressa estaba entre ellos.

Facebook ha desarrollado un código de uso de la plataforma con el que prohíbe crear cuentas bajo identidad falsa justo como lo ocurrido en Filipinas, es decir, creadas ex profeso para llamar a la violencia en contra de personas o grupos.

Facebook también ha dicho que es “demasiado lento” desarrollar la tecnología adecuada y emplear a suficientes personas para detectar el contenido inadecuado y eliminarlo debido a la cantidad de información que se publica segundo a segundo.

Mejoras

Ressa no dejó de perseguir a los ejecutivos de Facebook después de la reunión que tuvo con ellos en el 2016. En una entrevista reciente con Frontline, describió la reunión que tuvo con más de 50 empleados, incluido el director ejecutivo Mark Zuckerberg, donde les pidió que tuvieran mucho cuidado en permitir la difusión de noticias falsas.

Facebook decidió contratar a Rappler como ente verificador de noticias. El personal de este medio independiente se ha visto abrumado por el volumen de información falsa que aún inunda la plataforma.

En enero, Zuckerberg dijo que había “cambiado fundamentalmente la forma en que dirigimos esta empresa” en respuesta a los peligros que su tecnología representa. Ressa acepta que sí ha habido cambios.

Derechos humanos

La denuncia en contra de Facebook en el tema de la violación de derechos humanos está creciendo. El año pasado, investigadores de derechos humanos de la ONU descubrieron que la red social había desempeñado un “papel determinante” en el genocidio de la etnia musulmana Rohingya de Myanmar al permitir que su plataforma fuera utilizada para incitar a la violencia generalizada en contra del grupo minoritario.

El año pasado, las autoridades de Sri Lanka prohibieron temporalmente Facebook debido a que las llamadas a matar a musulmanes circularon libremente, incitando disturbios y asesinatos.

Ressa se ha convertido en experta sobre redes sociales. Después de los ataques terroristas del 11 de septiembre en los Estados Unidos, siendo corresponsal de CNN, rastreó la red del grupo terrorista Al Qaeda en Filipinas y en el sudeste asiático. Su periodismo era innovador, revelando conexiones que las autoridades desconocían.

Facebook no ha logrado salir de l ojo del huracán en temas políticos.