Las acusaciones de agresión sexual en contra del candidato de Trump para ocupar un asiento en la Corte Suprema, Brett M. Kavanaugh, han provocado una ola de enojo y ansiedad desenfrenada entre muchos políticos republicanos, quienes dicen que están en peligro de ser acusados y arrestados debido a una proliferación de falsos acusadores que están dispuestos a declarar en contra de ellos.

Desde el presidente Trump hasta su hijo homónimo, o bien, el senador Lindsey O. Graham, las quejas de indignación cristalizan una fuerte corriente de agravio dentro de un partido cuyo liderazgo es casi completamente blanco y abrumadoramente masculino.

También temen que los cambios demográficos y las convulsiones culturales podrían poner en peligro su control en el Congreso.

Parece probable que este brote de miedo masculino juegue un papel determinante en las elecciones intermedias que están a sólo cinco semanas de llevarse a cabo, en contraste con el estallido de entusiasmo entre las mujeres que están impulsando las campañas demócratas, mismas que están siendo inspiradas por el movimiento #MeToo, sobre la agresión sexual y los roles de género.

“Tengo hijos y, cuando veo lo que está pasando ahora mismo, me da miedo”, dijo Donald Trump Jr, padre de cinco niños pequeños, en una entrevista con DailyMailTV emitida el lunes.

Hijo de Trump tiene miedo

El grito de guerra de los republicanos lo detonó la furiosa declaración de inocencia de Kavanaugh ante el Comité Judicial del Senado, que escuchó el emotivo testimonio de Christine Blasey Ford de que Kavanaugh la agredió sexualmente en una casa en los suburbios de Maryland cuando él tenía 17 años y ella 15.

El encuestador veterano del Partido Republicano, Frank Luntz, expresó sobre los miembros del partido: “Hay un sentimiento de culpa hasta que se demuestre su inocencia. En esta era de #MeToo, hay muchos hombres, y algunas mujeres, que creen que la justicia ya no existe en Estados Unidos, que la acusación es suficiente para destruir la carrera y la vida de alguien”.