Nueva York. Hace ocho años, dos jóvenes indocumentados hicieron algo impensable: se dejaron detener a propósito por guardias fronterizos en Estados Unidos para infiltrarse en un centro de detención privado en Florida, con la ambiciosa meta de detener las deportaciones desde dentro.

“Los infiltrados” cuenta la “fuga a la inversa” de estos activistas en la televisión pública nacional, PBS.

“Qué libertad, qué poder, qué dignidad deben tener los inmigrantes en este país es una de las preguntas centrales de esta película, y también es una de las preguntas de esta elección”, dijo el cineasta peruano-estadounidense Alex Rivera, que codirige “Los infiltrados” con su esposa, Cristina Ibarra, estadounidense de origen mexicano.

“Un Ocean’s Eleven de la inmigración”

“Los derechos de la población indocumentada de Estados Unidos quizás nunca habían sido un tema tan candente o habían estado tan en juego como ahora”, sostuvo Rivera, que describe la película como la historia de un gran golpe, “un Ocean’s Eleven de la inmigración”.

El expresidente demócrata Barack Obama fue llamado “deportador en jefe” debido a los 3.2 millones de inmigrantes que expulsó del país entre 2009 y 2016. Esa política fue “un gran error”, dice ahora Joe Biden, su exvicepresidente y rival de Trump en las elecciones.

La mayor cifra anual de deportaciones bajo el gobierno de Trump (unos 337,000 en el 2018) es aún menor que el récord de Obama (más de 400,000 cada año del 2012 al 2014), según el Pew Research Center.

Trump no cumplió a cabalidad su promesa de construir un muro con México o deportar tres millones de indocumentados -ha expulsado menos de la mitad- pero bajo su gobierno la policía migratoria ICE amplió su poder para detener extranjeros.