Beirut. Los responsables políticos libaneses designaron el lunes a un nuevo primer ministro, Mustapha Adib, que prometió reformas y un acuerdo con el FMI.

Adib, de 48 años, fue designado por la mayoría de los diputados tras consultas parlamentarias en el palacio presidencial.

Tras su designación, visitó un barrio destruido por la explosión mortífera en el puerto de Beirut del 4 de agosto, donde dijo “querer la confianza” de la población. El accidente dejó a 300,000 personas sin hogar, a 190 sin vida y provocó daños por 15,000 millones de dólares.

“Es la hora de la acción”, afirmó y prometió formar rápidamente un equipo de expertos y de personas competentes que llevarían a cabo reformas “inmediatamente”.

“La tarea que acepté se basa en el hecho de que todas las fuerzas políticas (...) son conscientes de la necesidad de formar un gobierno en un tiempo récord y empezar a poner en marcha reformas, con el punto de partida de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional”, dijo Adib en un discurso en televisión.

Fin al estado confesional

El presidente del país, Michel Aoun, reconoció la víspera en un discurso en ocasión del centenario de Líbano, que se celebra el martes, que es necesario cambiar el sistema político y pidió un “Estado laico”.

El poderoso jefe del Hezbolá, Hasán Nasralá, dijo estar dispuesto a negociar un nuevo “pacto político” en Líbano, donde las comunidades religiosas se reparten el poder.

Pero para Hilal Khashan, profesor de Ciencias Políticas de la universidad estadounidense de Beirut, es difícil que cambie el sistema del país.

“Cuando los políticos hablan de un Estado laico, me recuerdan al diablo predicando la virtud, no tiene sentido”, afirma, asegurando que la llegada del nuevo primer ministro “no inaugurará una nueva era en la historia de Líbano”.