Es fácil reírse de las bizarras exhibiciones de la ex estrella de la NBA, Dennis Rodman, en Corea del Norte. Es un personaje colorido y hace cosas absurdas. Es así que en concordancia con esto, hace de su nuevo mejor amigo en el mundo al líder norcoreano Kim Jong-Un. Así que es natural esperar que uno se ría debido al último viaje de Rodman al reino ermitaño y sus gestos, tales como cantarle Feliz Cumpleaños a Kim.

Pero tal parece que Rodman pudo haber cruzado algún tipo de línea con su último viaje. Éste puede ser el punto en el que lo que él hace en este país deja de ser divertido y se convierte en algo más serio.

El problema que puede haber llevado los viajes de Rodman de ser una broma a convertirlo en un mal actor tiene que ver con Kenneth Bae. Bae es un ciudadano estadounidense que fue detenido por las autoridades de Corea del Norte en noviembre del 2012 durante un viaje al país y posteriormente condenado a 15 años de trabajos forzados. Según la agencia estatal de noticias Korean Central News Agency, fue declarado culpable de actos hostiles , los que más bien significan evangelización cristiana clandestina, un cargo extremadamente delicado en Corea del Norte.

Esta semana, en una entrevista con CNN, Rodman pareció sugerir que Bae merecía su encarcelamiento. Eso es revés bastante significativo para Rodman, quien ha sugerido previamente que trataría de liberar al ciudadano estadounidense. Más bien, Rodman parece haber pasado de posicionarse a sí mismo como un atleta-diplomático con la intención de propiciar la buena voluntad entre Estados Unidos y Corea del Norte a presentarse como un defensor absoluto de Pyongyang, al menos en este tema.

No obstante, este tema no es blanco o negro. La ética de la visita a Corea del Norte y trabajar con sus altos funcionarios puede ser dudosa, pero también defendible, es algo que los estudiosos sobre Corea del Norte a menudo debaten entre sí. Incluso hay un argumento no totalmente falso; no obstante, lo parcial que pueda ser que Corea del Norte ha sido a veces la víctima (la campaña de bombardeo mediático estadounidense en contra de Corea del Norte durante la Guerra de Corea, por ejemplo).

Lo que es diferente ahora es que Rodman está defendiendo la posición de Corea del Norte en el caso Bae.

Aparato el bien afinado propagandístico de Corea del Norte ha estado muy activo para explotar las visitas de Rodman, al mostrarlo rindiendo un homenaje al país y a su gobierno, un hecho que refuerza el mensaje interno del Estado de que Corea del Norte es una nación fuerte y próspera cuya grandeza es reconocida universalmente. Sí, suena tonto, pero es parte de cómo Kim se mantiene al frente de un sistema que incluye gulags y armas nucleares clandestinas.

Ser incluido en esa visión es un riesgo al que todo visitante extranjero se enfrenta; sin embargo, el grado en el que Rodman se ha inmerso con tanto entusiasmo plantea la posibilidad de que en algún momento cruzó la línea de ser un aspirante a diplomático a un impulsor de los intereses de su anfitrión.

Por supuesto, Rodman por sí solo no determinará el destino de Bae. Pero cada vez que un prominente visitante estadounidense argumente en favor de su encarcelamiento, se hace un poco más atractivo para Pyongyang afirmar que Bae es una peligrosa amenaza para el orden nacional.

Cualquiera que sea el juego que Rodman cree que está jugando, se está convirtiendo en riesgos muy reales, al menos para este ciudadano estadounidense.