Berlín. El 2 de mayo de 1945, Berlín se rindió al Ejército Rojo de la Unión Soviética, dos días después del suicidio de Adolf Hitler en el búnker de la cancillería.

Unos días después, en la medianoche del 8 de mayo, Alemania capituló sin condiciones en una ceremonia en un antiguo casino militar en Karlshorst, en el este de Berlín.

El nuevo coronavirus se ha atravesado a una serie de eventos conmemorativos de los 75 años del fin de la Segunda Guerra Mundial.

“Hay dos mensajes que queremos transmitir en la actualidad: nunca más guerra y recordar que todo comenzó en unas elecciones democráticas, lo que esa gente quería cuando votó a Hitler no es lo que recibió luego”, señala al diario La Vanguardia el historiador Bjoern Weigel, comisario del programa berlinés de actividades del 75 aniversario elaborado por la entidad pública Kulturprojekte Berlin.

El 16 de abril de 1945 empezó el asalto a Berlín a gran escala en el que participaron más de 2 millones de efectivos del Ejército Rojo.

En aquellos tiempos, Berlín era una de las ciudades más grandes del mundo. Para defenderla con eficacia, los nazis dividieron la capital en nueve sectores. El Alto Mando alemán ordenó hacer estallar los puentes, porque sabía que para el Ejército Rojo sería extremadamente difícil superar obstáculos acuáticos, cargando armamento pesado.

Los mandos soviéticos no sabían dónde se encontraba Hitler. A las tropas se les ordenó tomar el edificio del Reichstag, la sede del Parlamento. En la actualidad, quedan señales de proyectiles, y en su interior se conservan ex profeso los grafiti grabados en paredes por los soldados soviéticos que lo tomaron hace 75 años.

La noche histórica

La llegada de las tropas soviéticas a suelo alemán en 1945 está fijada con gran intensidad en la memoria de Berlín y de los territorios del este.

Para proteger a los tanques de los panzerfaust (lanzagranadas antitanque), las tropas soviéticas contaron con la ayuda de francotiradores que impedían a los nazis aproximarse lo suficiente como para disparar.

Aunque Alemania había firmado un primer documento de rendición ante los aliados occidentales el 7 de mayo en Reims, Francia, Stalin quiso otra ceremonia de capitulación. En puridad, el Ejército Rojo había tomado Berlín, capital del Tercer Reich, y la Unión Soviética había pagado un alto costo en vidas durante la invasión alemana y en el frente oriental.

El acto se celebró en la noche del 8 al 9 de mayo en una sala del hoy museo Germano-Ruso.