Los presos, cuyos cuerpos quemados fueron removidos ayer por la mañana de la cárcel hondureña incendiada, estuvieron encerrados dentro del sobrepoblado penal, donde la mayoría de los reclusos nunca había sido acusado y mucho menos procesado, de acuerdo con un informe interno del gobierno de Honduras obtenido por The Associated Press.

Más de la mitad de los 856 reclusos de la cárcel de Comayagua, al norte de la capital del país centroamericano, esperaba juicio o estaba detenida como presuntos pandilleros, según un informe enviado este mes a las Naciones Unidas por el gobierno de Honduras.

La noche del martes, un incendio provocado por un preso se extendió por toda la prisión, quemando y asfixiando a los presidiarios mientras los equipos de rescate buscaban desesperadamente las llaves. Las autoridades confirmaron 358 muertos.

Según el informe obtenido exclusivamente por la AP, en un día ordinario había cerca de 800 reclusos en un edificio construido para 500. Había 51 guardias durante el día y tan sólo 12 por la noche.

La prisión no tenía servicios de atención médica o psicológica y el presupuesto asignado para la alimentación diaria de cada reo era menor a un dólar. Para ser encerrado, sólo bastaba con tener un tatuaje en virtud de las estrictas leyes hondureñas contra las pandillas, según el informe. La ONU condena esta práctica como una violación del derecho internacional.

El director del Sistema Penitenciario Nacional, Danilo Orellana, se negó a comentar sobre la supervisión o las condiciones de hacinamiento en Comayagua. El presidente Porfirio Lobo suspendió a Orellana y otros altos funcionarios de la prisión el miércoles.

Dentro de la prisión, las paredes y los restos carbonizados mostraban el camino que siguió el fuego, que ardió a través de seis bloques donde fueron amontonados de 70 a 105 reos en cada uno de ellos.

Varios cuerpos fueron encontrados apilados en los baños, hacia donde aparentemente los presos huyeron con la esperanza de que el agua de las regaderas los salvara de las llamas. Los presos murieron abrazados entre ellos en las tinas.

Fue algo horrible. Yo sólo vi las llamas y cuando salimos, los hombres se estaban quemando vivos , expuso un sobreviviente.

Ayer por la mañana, las autoridades continuaron su investigación en la cárcel.

¿Las condiciones en Comayagua? Yo diría que eran entre las peores en Honduras. Estaba muy congestionada, no había suficiente comida, era peligrosa y sucia , afirmó Ron W. Nikkel, presidente de la Confraternidad Carcelaria Internacional que visitó la prisión en el 2005.

El Departamento de Estado de EU criticó al gobierno de Honduras por las terribles condiciones de hacinamiento, desnutrición y la falta de servicios de sanidad. Grupos de derechos humanos también afirman que los reclusos con enfermedades mentales, así como con tuberculosis y otras enfermedades infecciosas, eran mantenidos entre la población penitenciaria general.

LAS CIFRAS DE UNA CATÁSTROFE

856 reclusospoblaban la prisión al momento del terrible incendio que la consumió por completo.

500 personasera el cupo máximo para el cual estaba diseñada la vieja prisión hondureña.

358 muertos,entre quemados y asfixiados, fue el saldo total de reclusos fallecidos en Comayagua.

1 dólar era el presupuesto asignado para la alimentación diaria de cada preso.