La presidencia no es un reality show; sin embargo, el presidente Donald Trump, en su primer día frente al cargo, dejó claro que todavía está obsesionado con ser lo que una vez se autodenominó con orgullo: Una máquina de rating .

Lo que hizo el presidente Donald Trump el sábado fue enviar a su secretario de prensa Sean Spicer a mentir descaradamente a los medios de comunicación.

La audiencia (TV) y el número de personas que asistieron al evento fueron los más grandes de todos los tiempos en una toma de posesión en Estados Unidos como en el mundo , dijo Spicer ante periodistas antes de regañarlos: Estos intentos por mermar el entusiasmo del día de la toma de posesión son una vergüenza .

Expertos en las estimaciones de masas dijeron que el número de personas que se aglutinaron el viernes fue mucho menor al millón del que habló Trump. Las fotografías comparativas entre el mismo espacio utilizado por Barack Obama y por Donald Trump no gustó al presidente y a su equipo.

A Ari Fleischer, exsecretario de prensa de George W. Bush, le pareció extraña la sesión de Spicer. Esto te revela lo que al presidente le interesa .

El Washington Post y el New York Times realizaron ejercicios periodísticos para demostrar las mentiras que mencionó Spice (leer Primer Plano). El periódico neoyorquino tituló la nota: Afirmaciones falsas . CNN optó sabiamente por no airear la sesión informativa en su totalidad, aunque sí informó sobre las mentiras. Fox News transmitió la rueda de prensa a manera de infomercial.

Varios periodistas se asombraron por lo que vieron durante la conferencia de Sean Spicer: Sorprendente , dijo Jim Costa de la CNN. La mandíbula se me fue al piso , comentó Glenn Thrush del periódico New York Times. La reacción es comprensible pero no debería de sorprender.

Cualquier persona, por poca atención que le haya prestado a la conferencia de Spicer, se sorprendería por las afirmaciones falsas del habitante de la Casa Blanca y más al haber escuchado a la asesora de Trump, Kellyanne Conway, quien declaró al programa Meet the Press que Spicer había presentado hechos alternativos a los presentados por los medios. Esa declaración es totalmente orwelliana.

Durante su primera visita oficial a la CIA, Trump atacó otra vez a los medios de comunicación, como lo hizo durante toda la campaña; llamó a las empresas y reporteros: Escoria .

Los periodistas no deben morder el anzuelo, recordando en todo momento que su misión es la búsqueda de la verdad y la responsabilidad de funcionarios públicos en sus actividades cotidianas.

Trump quiere una guerra con los medios del país, por una razón bien calculada: porque cree que seguirán sirviendo a sus fines políticos, como cuando abordaron los conflictos de Hillary Clinton durante la campaña electoral.

Los periodistas deben responder haciendo su trabajo de manera responsable y sin miedo; siempre al servicio del bien público. También deben reconocer de forma rápida sus propios errores como lo hizo Zeke Miller, de Time, después de informar erróneamente que el busto de Martin Luther King había sido retirado de la Oficina Oval.

Alguien tiene que actuar como adulto en la Casa Blanca.

Margaret Sullivan, ?analista de medios