Washington. La administración de Trump ampliará significativamente su poder para deportar rápidamente a los inmigrantes indocumentados que hayan ingresado ilegalmente a Estados Unidos durante los últimos dos años, sin necesidad de que los casos pasen por los juzgados.

La nueva estrategia entrará en vigor de manera inmediata, como una “respuesta necesaria” a la afluencia de centroamericanos y otros migrantes que ingresan a Estados Unidos desde su frontera sur.

Anteriormente, la política de deportaciones establecía que, si los inmigrantes eran detenidos a menos de 160 kilómetros de la frontera, se “removían de manera acelerada”.

Con la nueva disposición se extenderá a todo el país dicha medida, es decir, desde cualquier punto de Estados Unidos se deportará a los migrantes sin papeles que tengan menos de dos años de haber llegado al país.

Durante las últimas semanas, el presidente Trump ha prometido deportar a millones de inmigrantes, y ha amenazado con hacer redadas contra personas en 10 ciudades.

De acuerdo con el Instituto de Política de Migración, casi 300,000 de los aproximadamente 11 millones de inmigrantes sin papeles en EU podrían estar sujetos a una deportación  acelerada.

15 años

El inmigrante promedio indocumentado ha vivido en Estados Unidos durante 15 años, según el Centro de Investigación Pew.

Si bien es cierto que las detenciones fronterizas han disminuido durante los últimos dos meses como consecuencia de que Trump y México intensificaron su represión en la frontera sur, el jefe interino del Departamento de Seguridad Nacional, Kevin McAleenan, dijo en un documento que “la implementación de medidas adicionales es una respuesta necesaria para la actual crisis migratoria”.

La medida entrará en vigor el día de hoy.