Beirut. El grupo Estado Islámico (ISIS) ha intensificado su asedio brutal contra el último bastión del presidente Bashar al-Assad, en el este de Siria, como una aparente muestra de su capacidad de recuperación después de ser derrotado en otras ciudades de Siria e Irak.

La organización extremista ha desatado una oleada de atacantes suicidas, entre otro tipo de violencia, para aprovecharse y adjudicarse las zonas controladas por el gobierno de al-Assad en la ciudad de Deir al-Zour, según informes de grupos de vigilancia. Después de un año de asedio por parte de las fuerzas del gobierno de Siria en dichas zonas, se estima que más de 200,000 personas están muriendo rápidamente por la falta de alimentos y medicamentos.

La caída de la ciudad marcaría un fin eficaz sobre el control del gobierno de al- Assad en las vastas extensiones del este de Siria, un área que ahora se divide principalmente entre las fuerzas kurdas y el Estado Islámico. También sería un golpe simbólico pero importante a la campaña militar de Rusia en Siria, que ha servido como ayuda para las fuerzas de al- Assad, que tratan de recuperar el impulso contra los rebeldes en la parte occidental del país.

Ayer, el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos dijo que al menos 63 personas, entre ellas nueve niños, han muerto por los ataques aéreos que se creen fueron llevados a cabo por aviones de guerra rusos cerca de Deir al-Zour.

En los últimos meses, las fuerzas kurdas en Siria han incautado grandes extensiones de tierra al grupo extremista en el norte de Raqqa, la capital de su califato autoproclamado. La etnia kurda del país, que ha luchado batallas terrestres intensas contra el ISIS, está explotando el caos de la guerra para labrarse un enclave autónomo en el noreste de Siria.

El mes pasado, las fuerzas iraquíes expulsaron a la milicia del ISIS de la ciudad de Ramadi, lo que significó otro golpe para el grupo militante en Irak.

Los ataques del ISIS contra las defensas del gobierno de la ciudad se han convertido en especialmente brutales en las últimas semanas, de acuerdo con los grupos de control y medios de comunicación del gobierno, los cuales han informado de una masacre, secuestros masivos y una ola de ataques suicidas, incluso contra una base aérea del gobierno en la zona. Sin embargo, activistas de la ciudad dicen que el gobierno ha exagerado esos reclamos.